Delfos Introducción
Mi nombre es María y seré su guía para este recorrido.
Bienvenidos a Delfos, bienvenidos al ombligo de la Tierra, tal como lo creían los griegos antiguos. Delfos se consideraba un lugar como un punto focal espiritual para todos los griegos; por supuesto, había muchos santuarios y el oráculo más prestigioso de toda la antigua Grecia.
Soy una experta en historia griega y guía turística autorizada desde hace más de veinticinco años. Al final de este “viaje”, realmente se habrá capturado toda la historia, los mitos y las leyendas de Delfos. Espero que esté de acuerdo.
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Ahora vayamos a Delfos.
Stop 1 - El Santuario de la Diosa Atenea Prónaya
Antes de llegar al sitio arqueológico de Delfos, permítame hablar un poco sobre el Santuario de la Diosa “Atenea Prónaya”. Al decir santuario, nos referimos a un lugar religioso dedicado a un Dios o una Diosa; en este caso es a la Diosa de la Sabiduría, la Diosa Atenea; sin embargo, adorada aquí como la Diosa de la “Providencia” o como la “Diosa Guardiana”. El santuario de la Diosa se encuentra casi al pie de dos cerros rocosos que dominan la zona. Estos cerros se llaman “Fedriades”.
El monumento que domina en el Santuario de Atenea Prónaya se llama “Tholos” y hoy es lo que ha quedado de una forma delicada y circular, un edificio circular impresionante.
Tholos es uno de los monumentos más fotografiados y realzados de Delfos, ya que destaca por su forma y también por el hecho de ser visible desde la carretera. Fue construido hace dos mil cuatrocientos años y aparte de las veinte columnas exteriores, en el interior el edificio constaba de diez columnas semi-Corintias juntas a la pared. Pues, estaba abrumadoramente adornado con escenas mitológicas, como la Centauromaquia y la Amazonomaquia y su techo cónico de tejas de mármol. Hasta el momento no sabemos el uso exacto del edificio. Hay algunas teorías de que podría haberse usado como Templo o como Heróon, es decir edificio dedicado a un héroe, o también como almacén de armas.
Stop 2 - El Santuario de Apolo (El Oráculo de Apolo)
Acercándonos al yacimiento arqueológico de Delfos, a nuestra derecha, hay una abertura de las colinas rocosas llamadas Fedriades, donde se sitúa el santuario de Apolo. A causa de fuertes terremotos estaba bajo las rocas y el suelo y la excavación se inició oficialmente en 1891, por arqueólogos franceses. La ubicación del Santuario de Apolo ya se conocía de antes, pero fueron los franceses quienes lograron persuadir a los aldeanos y sus familias, los cuales habían construido las aldeas sobre las ruinas, de que el oráculo de Apolo debía ser revelado que hasta entonces era apenas visible. Era el teatro del santuario, aunque cubierto y nada más.
La pobre aldea llamada entonces Castrí se tuvo que trasladar a unos kilómetros más allá a donde ahora es conocida como Delfí. Las excavaciones comenzaron y duraron como mínimo unos 10 años.
Estamos frente a la taquilla en el sitio de Delfos. Por favor, compre su entrada, muéstrela y entre. Pasando el control de entradas, a nuestra derecha seguimos los anchos escalones para llegar a nuestra siguiente parada: el “Ágora”, es decir, el mercado que existía en la época romana, eso significa, hace dos mil años. A nuestro alrededor hay bloques grises de piedra local, que alguna vez formaron parte de edificios, basándose en inscripciones también de la época romana.
Stop 3 - El Mercado
Bueno, a nivel de construcción, en el lado derecho del mercado hay unas columnas de estilo jónico y detrás de ellas se pueden ver las tiendas de entonces, hechas con tejas y de una forma típica de la época romana. Las paredes todavía tienen yeso por lo que el yeso aún es visible. De cara al pórtico o también llamado estoa, que servía como espacio de tiendas, la última sala a la derecha tiene un capitel con una cruz que indica que este pórtico había sido utilizado como una iglesia-basílica en la época paleocristiana, es decir, en el siglo 6 d.C. El mercado estaba ubicado frente al camino sagrado, el camino que seguían los creyentes y visitantes del pasado para llegar al templo de Apolo. Jinetes y carruajes podían acercarse al mercado, y los creyentes debían seguir a pie tomando el camino sagrado.
Ahora, en la parte del mercado a la izquierda había otro largo pórtico de entrada, pero éste se ha derrumbado y por eso ya no es visible, mientras que el suelo del mercado, como se puede ver, parece estar pavimentado con grandes piedras de color blanco grisáceo. Pasando los 4 escalones revestidos de madera, comenzamos a seguir el camino sagrado. Se dice que desde donde están las escaleras y hasta la esquina, se encontraban unas 100 estatuas-ofrendas de ciudades-estado griegas. A izquierda y derecha hay bases de monumentos con inscripciones. Encima de ellos se habían erigido estatuas de plata y mármol dedicadas por las ciudades de Grecia para mostrar su respeto hacia Apolo, ya que de esta manera daban a conocer la razón de la dedicación.
A medida que avanzamos por el camino cuyos niveles datan de la época cristiana romana, podemos observar algunos pedazos rotos a derecha e izquierda.
Una vez, solían ser ofrendas importantes y gloriosas que simbolizaban las victorias de algunos pueblos griegos contra otros pueblos griegos. Lo que podemos ver a nuestro lado izquierdo es uno de los primeros restos de los edificios y por supuesto podemos obervar el material de color gris negro que es un material local.
Stop 4 - Los Tesoros y el Ombligo
Todavía estamos inmersos en el Oráculo de Apolo. En la esquina del camino, elevada del suelo, hay una enorme base negra de un tesoro dedicado; su decoración se exhibe en el museo. Estamos hablando del Tesoro de los Sifnios, los habitantes de Sifnos, una isla del mar Egeo. Era una habitación pequeña de mármol excelente; en lugar y función de columnas había dos hermosas estatuas femeninas que representaban unas doncellas. Había un friso decorativo como si fuera un cinturón que rodeara la parte exterior de la pared y narraba importantes acontecimientos mitológicos y reales, importantes hallazgos mitológicos como la Gigantomaquia o hechos reales como la guerra de Troya, etc. Nuestra mirada queda cautivada por una extraña piedra cónica llamada "ónfalos" o "el ombligo del mundo". La ubicación real de la piedra no es donde se exhibe. Probablemente estaba ubicada dentro del templo del Dios y en la habitación oculta del nivel inferior, el Abaton del templo. La teoría era de que tal vez estaba sobre una abertura en el suelo, por donde salía gas. Entonces el ónfalos funcionaba como un regulador de gas.
Ónfalos, básicamente representa el pasado de la zona y el fondo y la identidad del Oráculo.
El encantador mito narra cómo Zeus, el padre de los dioses y los humanos, indicó el centro del mundo. Antes del culto a los 12 dioses, las sociedades primitivas adoraban a “Gea” o “Gaya”, la diosa de la naturaleza. El culto a Gea sucedió al culto a Cronos (Saturno). El ambicioso y astuto Cronos tomó el poder de su padre y, como tenía miedo de que sus hijos: Hera, Hestia, (Vesta, según los romanos), Deméter, (Ceres, según los romanos), Hades, (Plutón, según los romanos), Poseidón, (Neptuno, según los romanos) y Zeus (o Júpiter), harían lo mismo, se los iba devorando. Pero en lugar de Zeus, se tragó una piedra la cual estaba cubierta con ropa y que parecía un bebé. Zeus creció en Creta, según una versión del mito cretense. Cuando se sintió capaz de afrontar a su padre, regresó con la ayuda de Gea, que entregó a Zeus para que le diera a Cronos un líquido. Así Cronos vomitó a los hermanos pero también vomitó la piedra.
Cuando, finalmente, los Dioses triunfaron y gobernaron el mundo, tras casi diez años de lucha con los Titanes (la famosa Titanomaquia) y los Gigantes (Gigantomaquia), Zeus indicó el centro del mundo liberando dos águilas. El primer águila voló desde el extremo oriental del mundo y la segunda desde el extremo occidental. El punto donde se encontraron los dos pájaros fue Delfos, entonces fue allí el centro, allí estuvo la piedra que vomitó Cronos.
La explicación del mito es que hay una sucesión en el culto, lo que significa la continuación del culto de padre a hijo, es decir, el culto a Cronos, que fue padre de Zeus y de Zeus al dios Apolo. Así es como el lugar ha sido dedicado al dios Apolo.
Stop 5 - El Tesoro de los Atenienses
Al levantar la vista detrás del Ónfalo, podemos ver un edificio hermosamente restaurado hecho de mármol pario, es decir, de la isla del mar Egeo llamada Paros. Es el tesoro de los atenienses. La pequeña y hermosa estructura asemeja un pequeño templo de estilo dórico. El templo tiene una sola habitación y le falta el techo, ya que es la parte más vulnerable de un edificio antiguo, por lo que no está conservado. En el interior del pequeño tesoro, los atenienses guardaban ofrendas únicas que fueron dedicadas al Dios de la música y la armonía, Apolo. Al mismo tiempo, la parte exterior del edificio estaba decorada con metopas. Una metopa es un bloque rectangular tallado, que representa en este caso las hazañas del rey mítico Teseo, el rey que liberó a los atenienses del Minotauro en el laberinto de Creta, mientras que en otras metopas del tesoro de los atenienses se narraban las hazañas de Hércules, el semidiós. Probablemente el Tesoro había sido construido hace dos mil seiscientos años, alrededor del 506 a.C., como ofrenda por la primera democracia en Atenas. Seguramente, los atenienses dedicaron los trofeos con la victoria en la primera guerra persa, es decir la del Maratón (490 a.C.). La inscripción todavía es visible en la base frente al Tesoro y verifica la evidencia histórica mencionada anteriormente.
Todavía en las paredes del edificio y principalmente en la parte sur y este del mismo, se mantienen muchas inscripciones. Se trataba de escritos que tenían que ver con órdenes y decisiones de los atenienses para su sociedad y, al mismo tiempo, los arqueólogos descubrieron dos himnos-canciones con sus notas musicales: esta es realmente una rara muestra de composición musical. Estos himnos de Delfos se exhiben en el museo de Delfos. Fueron escritos hace dos mil doscientos años y cantados en los juegos Píticos del año 128 a.C.. También fue en 1894 cuando fueron tocados durante el congreso atlético internacional de los primeros juegos olímpicos modernos de 1896.
Lo que también es interesante del Tesoro es que había guirnaldas de hojas de olivo en las líneas 5 y 6 del muro, las cuales eran visibles desde la vía sagrada. Era una prueba clara de la identidad del edificio, ya que el olivo era el árbol favorito de la Diosa Atenea, la Diosa amada por los atenienses.
Como podrá imaginar, el Tesoro y como todos los Tesoros, tenía un carácter religioso, pero tras la época de Alejandro Magno, eso cambió y pasó a ser comercial. El edificio en el que antes la gente dedicaba objetos para mostrar respeto, luego se convirtió en la sede del comercio. La primera reconstrucción sucedió en los primeros años del siglo veinte y de nuevo en el año dos mil. Lo que es amarillo como material es el mármol original y lo que es blanco es la parte nueva.
Stop 6 - El Buleuterio y la muralla poligonal
Si usted da algunos pasos, justo al lado del Tesoro, las ruinas que siguen son del edificio político llamado “Buleuterio”, que fue el parlamento de Delfos. A cargo del funcionamiento de Delfos estaba una fraternidad; una hermandad, la anfictionía de Delfos, elegida por 12 tribus griegas antiguas. Tuvo un papel vital en la supervisión del santuario, manteniéndolo neutral e independiente. Estaban organizando los juegos Píticos y asegurando la propiedad del lugar. La fraternidad elegía a los sacerdotes y a la sacerdotisa Pythia.
Al pasar por delante del resto del parlamento, y antes de ver la obra maestra del sitio, que es el muro de contención Poligonal, a nuestra izquierda, hay una roca cubierta de hiedra. Este es el lugar más antiguo del santuario y se le conoce como la “roca de Sibila”. La roca de Sibila se encuentra en el lugar de las primeras profecías. Ella fue la primera adivina que dio las predicciones en nombre de Gea. Sibila fue un título para la primera mujer que tuvo el don de emitir profecías, y estaban al servicio de este lugar – la primera Sibila fue “Erofile”. Detrás de las rocas de Sibila yacen restos relacionados con el primer culto antiguo de Gea y el dragón serpiente llamado Pitón que Apolo mató y dejó que su cuerpo se pudriera. Ligeramente a la derecha, una extensa base rectangular es prueba de una gran donación de la isla de Naxos, expuesta en el museo. Una alta columna jónica de mármol, de 12 metros de altura (casi 36 pies) con una gigantesca Esfinge, pura influencia de Egipto. Hay un pórtico con esbeltas columnas jónicas de mármol sin capiteles, frente al muro poligonal, donaciones de los atenienses. Se trata, pues, de una estoa ateniense. El edificio tenía una longitud de 30 metros y al frente tenía siete columnas monolíticas.
Los atenienses construyeron y dedicaron la estoa después de la crítica batalla de Salamina en el 480 a.C. y guardaba en el pórtico los trofeos de los persas, como por ejemplo: cuerdas que sujetaban el puente de madera que utilizó Jerjes para pasar a Europa y al territorio griego y los mascarones de proa de las naves persas. Esta entrada es un ejemplo de estoa la cual se siguió posteriormente a través de los siglos.
Ahora, detrás de la roca de Sibila y la estoa de los atenienses se encuentra la obra maestra del santuario. Estamos hablando de un muro de contención poligonal de 2.600 años de antigüedad construido probablemente en el siglo seis a.C. hecho con materiales locales, mantiene el terreno en su posición, ya que el santuario había sido construido en un nivel irregular y sirve como base para el templo de Apolo. También sirvió como un tipo de registro del momento ya que tiene inscripciones talladas, más de mil y la mayoría son decisiones por la liberación de los esclavos. La asombrosa construcción se ha conservado, pero no a su altura original. Mide casi 2 metros (6 pies), pero aparentemente tenía al menos 5 metros (15 pies) de altura. Los bloques poligonales se encajan sin unión y seguramente sin dejar espacio entre ellos. Tallando ligeramente los bordes de las piedras y creando así un equilibrio de presión de los mismos bloques.
Caminando junto al muro poligonal, a nuestra derecha vamos quedando fascinados por el paisaje; un acantilado, el mar de los olivos, que muchos de ellos son viejos pero todavía dan aceitunas, la alta montaña de Pleistos y por supuesto, el santuario de la Diosa Atenea-Prónaya con las tres columnas del edificio redondo de Tholos y más allá las Ruinas de las instalaciones deportivas. Delante y ligeramente a la izquierda a modo de hito, hay una estrecha carretera en forma de serpiente procedente de Atenas, mientras que las dos colinas rocosas llamadas Fedriades dominan el espacio y orientan el santuario.
En frente del muro de contención y al lado de la vía sagrada, a nuestra derecha hay un considerable terreno de plataforma.
Stop 7 - Alos – El mito de Apolo que mató al Pitón!
A nuestro alrededor hay una base circular de color gris oscuro, y los arqueólogos van trasladando trozos de piedra caliza de los edificios destruidos al lugar llamado "Alos", que es una era. Cada ocho años se representaba una obra de teatro en “Alos”. Un joven de una familia aristocrática se hacía pasar por Apolo. Con una escolta, se acercaban a Alos y se narraba el drama. Allí se encontraba un nido de madera. El niño estaba actuando y haciendo movimientos para matar a la serpiente pitón. El mito de Apolo y Pitón se estaba visualizando. Luego estaban quemando el nido de madera, y el niño con la escolta caminaba hacia un valle, al norte del santuario, para ser purificado en el agua del valle. Según el mito local de Apolo y Pitón, el dios Apolo mató al dragón protector del santuario mientras Pitón perseguía a la madre de Apolo, "Leto", y no la dejaba dar a luz a los gemelos, Apolo y Artemisa-Diana. Para vengarse, después de su amanecer, Apolo en Delfos pelea con Pitón que guardaba la zona, protegía a Gea y como hemos dicho antes, era la abertura del suelo por donde salía un sonido o un vapor. Era como si Pitón estuviera protegiendo y custodiando el corazón de Gea. Al ser asesinado por Apolo inmediatamente, el acto es tan severo que convierte a Apolo en un asesino que debe ser purificado. Entonces, Apolo vuela a los países del norte; Hasta ahora, los arqueólogos e historiadores han intentado descubrir dónde se situaban estos países.
Unos años después, Apolo regresó cuando comenzaba la primavera y su culto se estableció. Es por eso que en Delfos, Apolo es adorado como "Pythios", y las celebraciones se llamaban "juegos Pythios". Al mismo tiempo, la sacerdotisa que se estaba convirtiendo en instrumento del dios y a través de la cual Apolo daba profecías, tomó el título de “Pitia”.
Stop 8 - El altar del Templo de Apolo - La preparación de una profecía
A medida que seguimos avanzando y girando junto a la muralla poligonal, llena de inscripciones y también llena de las ruinas de los Tesoros-ofrendas de ciudades y colonias griegas, vemos un rectángulo que asemeja la letra griega Π (Pi), una construcción con inscripciones en su base. Es el altar del templo de Apolo. Fue donado como construcción por parte de los habitantes de la isla de Quíos, situada en el noreste del Mar Egeo. Fue en el siglo quinto a.C. cuando la gente de la isla construyó y dedicó el altar. Desde la isla de Quíos se envió mármol blanco y negro para construir el altar. Por eso la autoridad de Delfos dio a los ciudadanos de Quíos el derecho de tener la primera profecía y no estar en lista de espera. Así, tres fueron los lugares que tenían derecho a que la profecía de Apolo fuera dada una vez al mes y durante nueve meses, a través de la Gran Sacerdotisa Pitia. Estos lugares eran: Delfos, Atenas y la isla de Quíos.
Sobre el altar, los sacerdotes superiores sacrificaban los animales, había ofrendas por parte del pueblo o por parte de las autoridades de las ciudades-estado, mostrando así su respeto. Sí sabemos que el día 7 del mes y durante nueve meses, Apolo podía dar las profecías a través de “Pitia”, así funcionaba el oráculo. Sin embargo, en ciertos momentos, “Pitia” tenía que servir como instrumento del dios Apolo sin poder ser utilizada en aquel día específico del mes. Entonces, ¿cómo supieron cuándo Apolo estaba dispuesto y si estaba dispuesto a dar la profecía a través de ella?
Sí sabemos que había una manera para indicar que Apolo estaba allí y tenía que ver con colocar un carnero o una cabra en el altar del Dios.
Supongamos que el representante de la ciudad-estado estaba allí otro día del mes y tuviera un asunto muy urgente. Tuvo que ofrecer un carnero o una cabra. El sacerdote superior colocaba sobre el altar el carnero o cabra y echaba agua fría sobre el cuello del animal. Si el animal temblaba, significaba que Apolo estaba allí y podía dar la profecía.
Así fue como se sacrificaba al animal para cumplir el procedimiento.
Stop 9 - La revelación de un nombre – Delfos
Pasando entre el altar y las bases de importantes y valiosas donaciones, vemos a la vista las ruinas del templo. De hecho, el templo es visible desde el primer momento, incluso desde la carretera que viene de Atenas, el Ágora (foro) del santuario, el lugar de Ónfalo y el muro de contención poligonal. Aunque sólo se conservan 7 columnas de estilo dórico hechas de material calcáreo local y el suelo del edificio, nuestra mirada se siente atraída y con impaciencia tratamos de encontrar el lugar del oráculo. Intentamos imaginar cómo exactamente Pitia se estaba convirtiendo en el instrumento de Apolo y dónde estaba el lugar de esta transformación, ¿dónde estaba el oráculo? ¿Es una habitación? ¿Una piedra? ¿Un hoyo en el suelo? ¿O tal vez fue “Pitia”? ¿Qué opina usted? Intentemos aclarar el asunto mientras pasamos por el templo y nos detenemos sobre el edificio para verlo desde lo alto y comprenderlo mejor.
Entonces, ahora hemos seguido el camino que pasa y gira frente al templo, encima de un puente de madera donde por debajo corría un manantial de agua llamado “Kassotes” que se iba volviendo subterráneo y también pasaba bajo el piso del templo. De este modo, llegamos a la terraza sobre el templo, sintiéndonos anidados en la abertura de las Fedriades y protegidos de forma natural.
Es un momento perfecto mientras miramos el templo desde el lado norte para explicar el nombre de la zona y el nombre “Delfos”.
Tres explicaciones diferentes con un base común que es el Dios Apolo. Según la explicación del nombre “Delfos”, la historia cuenta que los primeros sacerdotes de Apolo fueron pescadores de Creta. Debido a una tormenta y después de una larga navegación por varios lugares, su barco se hundió cerca de la costa de Delfos. Un delfín los salvó. Se cree que el delfín era Apolo transformado así. Los pescadores mostraron su respeto y se convirtieron en los primeros sacerdotes de Apolo por voluntad de Dios. En griego, la palabra delfín es “delfini”; a lo largo de los siglos se derivó la palabra “Delfos”.
La segunda explicación y el nombre del lugar están relacionados con la fraternidad, la hermandad (anfictionía) que gobernaba. Hemos dicho que la anfictionía era una hermandad, parecida a la hermandad de las universidades. Doce tribus griegas antiguas elegían dos miembros de cada tribu. Con el poder político y religioso, la anfictionía de Delfos adquirió un carácter panhelénico, lo que significó importancia para todos los griegos de la tierra principal griega y para los griegos que vivían en las colonias alrededor del mar Mediterráneo. Su deber era mantener la neutralidad y la independencia del lugar de Delfos, igual que las Naciones Unidas de hoy en día. En griego, la palabra "anfictión" es “adelfótita” y a través de los siglos se deriva el término "Delfos".
Sin embargo, hay una tercera explicación, a la que los arqueólogos aceptan más. La palabra "Delfos" es una palabra primitiva prehelénica, lo que significa que las huellas del nombre se están notando incluso antes de la guerra de Troya, hace unos tres mil quinientos años. En realidad, estamos perdiendo las huellas del nombre a través de los siglos. La palabra "Delfos" significa "útero". ¿Qué clase de explicación es esa entonces?
Comenzamos trayendo a nuestra memoria el culto a Gea, una hembra y guardiana protectora del lugar "Pitón". Apolo reemplazó todo eso, pero el significado del lugar permaneció, ya que tenía que ver con la morfología de la zona. Estamos observando este paisaje que es resultado de convulsiones y terremotos. Recordemos lo que hemos dicho sobre el paisaje: el santuario está anidado en una abertura del terreno con protección natural. Combinando todos estos elementos, entendemos por qué nominaron el área "Delfos = útero". Y después de todo esto, del mismo útero de la madre suelen nacer los hermanos.
Analizando las sílabas de la palabra griega hermano, “adelfós”, sí vemos que una de las sílabas es “Delf” que significa útero. Demostrando que el carácter del lugar era tan particular e importante debido al pasado y el significado que tenía entre los griegos, también pasó a ser importante para aquellos que no eran griegos. Así, Delfos no era sólo un centro de griegos sino también un centro de extranjeros, lo que significa que era un centro internacional. Un centro de la Tierra donde la verdad se escondía en la conciencia de los humanos. Y todo esto se iba cumpliendo dentro del templo.
Stop 10 - El templo de Apolo: la profecía
El templo que vemos fue el sexto intento de construcción. Según los mitos, los primeros templos se construyeron con elementos que mostraban el culto a Apolo, por ejemplo, la madera de laurel, ya que el laurel era el árbol favorito de los dioses, o la cera de abeja y plumas de cobre.
Imaginamos construcciones elementales con estos materiales. Pero este templo del siglo cuarto a.C., cuesta millones si queremos calcularlo con el dinero actual. Y la cantidad de dinero en efectivo que se usó fue por la ofrenda de la gente y de las autoridades de las ciudades-estado griegas, pero no sólo. Se construyó tras el fuerte terremoto del año 373 a.C. que destruyó el templo anterior. Este nuevo templo fue construido con la dura piedra de titán gris de las canteras locales.
El templo mira hacia el este y tenía seis columnas de estilo dórico al frente, seis al fondo, al oeste y quince en los lados alargados. Tenía tres habitaciones al igual que la sala del frente y seguía a la larga sala principal del templo que probablemente tenía columnas en su interior de estilo jónico. La última habitación trasera del edificio normalmente funcionaba como tesoro, lo que significa que los sacerdotes superiores guardaban objetos preciosos.
Al ver las ruinas del templo frente a nosotros se vuelve muy difícil imaginar cómo era exactamente el edificio. Por otro lado, el mármol fue decorando la fachada y las decoraciones de los frontones. Los historiadores antiguos hablan de una habitación escondida-secreta, insignificante y en un nivel inferior, dentro de la larga sala principal del templo, a la que ahora le falta todo el piso y se llamaba “abaton”. Era la habitación donde entraba “Pitia” y, bajo el hechizo de “Apolo”, se convertía en el instrumento, el oráculo del Dios. Un pequeño lugar con forma de habitación rectangular estaba ubicado tres metros más abajo (9 pies bajo tierra) y en contacto directo con el resto.
Unos días antes del día específico de las profecías, Pitia ayunaba, y tres días antes del día de la profecía también se abstenía del agua. Temprano en la madrugada del día 7 del mes, y durante nueve meses, excepto en invierno, Pitia seguía el camino y se dirigía a la fuente de Castalia. Tras lavarse, regresaba lentamente y entraba al templo. A partir de ese momento nadie podía volver a verla. Vestida con un largo velo blanco entraba al abatón y quemaba plomos de laurel o los masticaba. Mientras también respiraba un vapor (gas) que salía del canalón del suelo, Pitia caía en éxtasis. Estaba sentada sobre un trípode muy alto (un jarrón con tres patas) para estar protegida. Pitia tenía ilusiones y fue cuando el Dios Apolo ocupaba su cuerpo y su mente. A través de ella, Apolo hablaba a los que hacían las preguntas.
El representante de la ciudad-estado también tendría haber sido purificado entrando al interior del templo con uno de los superiores sacerdotes. Tuvieron que detenerse frente a la pared del abaton - la habitación oculta y en voz alta hacer la pregunta. El sacerdote superior la repetía. Las preguntas tenían que ver con estrategia y política o ser cruciales para un asunto del reino.
Es por eso que Delfos era un lugar tan importante que podía cambiar o influir en el destino del mundo. Pitia respondía con fuertes gritos, y los sacerdotes superiores, que tenían excelentes conocimientos, traducían estos sonidos. A menudo, las profecías eran poco claras y ambiguas, con más de un significado. Por eso se estaban produciendo malentendidos, ya que era deber de los humanos comprender el oráculo-profecía utilizando su lógica y conciencia. La responsabilidad siempre recaía en ellos y nunca en el Dios, ni en Pitia, ni en el santuario. Esto es lo que Apolo exigía a los humanos que fueran razonablemente lógicos. Para preparar espiritualmente a los humanos, en las paredes de la primera sala del templo estaban las órdenes de Delfos, frases dichas por los siete sabios filósofos. Conocemos, a ciencia cierta, al menos dos frases: “Nada en exceso” y “Conócete a ti mismo”. Sólo cuando los humanos conozcan sus límites y se conozcan a sí mismos y sus habilidades, podrán comprender las profecías, lo cual, por otro lado, era muy complicado.
Es de gran importancia darse cuenta de la ubicación del templo. Siempre ubicada en ese lugar, casi en el centro del santuario y construida sobre un hueco en el suelo, la habitación mística oculta se veía por encima de las grietas. Mientras el agua del manantial corría debajo del templo, el agua sacaba gases de etileno y etanol. El etileno es un gas dulce que se utiliza en medicina para provocar anestesia.
Los historiadores describen el lugar como un lugar con una dulce fragancia. Está claro ahora, después de investigar debajo del templo y alrededor del santuario, que debido al agua de los dos manantiales que tenía el santuario, el gas encontraba acceso debajo de la abertura del piso del templo, mientras que el Ónfalo era como un regulador. Sin duda, el árbol sagrado de laurel dentro del abaton podría hacer que el olor sea aún más fuerte. Aparte de todo esto, la rotura de la colina rocosa de Fedriades, que se encuentra frente al templo, demuestra la actividad sísmica.
La razón por la cual no vemos nada de eso ahora tiene que ver con las rutas en el tiempo cristiano. Ya que el culto a Apolo y la existencia del santuario se consideraban una amenaza, poco a poco el lugar fue destruido. La habitación oculta, el abaton, fue posiblemente demolida por los cristianos porque representaba el corazón del paganismo o tal vez los antiguos griegos la demolieron para evitar pasar a manos de los cristianos.
Stop 11 - El Teatro
A medida que seguimos subiendo hacia el teatro, el único que queda visible en los siglos, vale la pena decir que Delfos no fue el único lugar de profecía del mundo griego antiguo. También había otros lugares, pero era el más importante. Era el único en el que la presencia Divina era visible.
Mientras tanto, se utilizaban otras formas comunes para predecir el futuro, como el vuelo de los pájaros, la formación de nubes o la combinación de los dientes de la serpiente “Pitón” que ciertas veces se usaron como dados.
Tenga en cuenta que el mundo griego antiguo es un mundo de equilibrio y armonía. Los antiguos griegos estaban contra la naturaleza y siempre celebraban y adoraban el culto. Apolo para Delfos era el dios de la lógica y la responsabilidad. Vimos que era exigente por parte de la gente utilizar ambos. Pero la gente no siempre puede estar al límite y debe relajarse y tiene que permitirse sentir también, así que sí sabemos que en el mismo santuario, en el mismo templo los tres meses del invierno se mostraba respeto y honor a Dioniso (Baco) el dios del vino. Él era el Dios del entusiasmo y del sentimiento. Según la creencia, Apolo partía de Delfos hacia los lugares del norte durante el invierno, por lo que este era el momento en el que la gente disfrutaba de los beneficios del culto a Dioniso.
En primavera, el renacimiento de la naturaleza se produce con la llegada de Apolo nuevamente al santuario. Y ahí estamos frente al teatro de Delfos. Vemos una forma perfecta como una orquesta en forma de herradura. En la pendiente natural de la colina se encuentran los asientos para el público, hechos de dura piedra gris de titanio. La capacidad del teatro alcanza los 5.000 espectadores. Si bien el escenario es como un muro bajo, una vez estuvo decorado con las hazañas de Hércules, que se exhiben en el museo de Delfos. La razón por la cual el escenario era bajo fue para permitir la vista del paisaje. Entre la orquesta y el escenario pasa un camino que indica el acceso al teatro. Edificios siempre al aire libre, los teatros sin techo y en la ladera natural de una colina que al principio no había plazas. La gente estaba sentada directamente en la ladera de la colina. Lo mismo ocurrió con el teatro de Delfos, aunque sin quedar claro si las primeras plazas fueron de madera.
Hace dos mil cuatrocientos años, en el siglo cuarto a.C., el teatro obtuvo plazas de piedra. En la época romana, hace dos mil cien años, el teatro fue reconstruido y renovado que es lo que vemos ahora. La orquesta fue pavimentada en aquella época en esa forma. Mientras tanto, alrededor de la orquesta todavía se puede ver una tubería de agua para el agua de lluvia. En la antigüedad, por último, se organizaban danzas rítmicas y concursos musicales cada cuatro años. Fue el año 1927 y después de dos mil años que el teatro de Delfos volvió a ser utilizado; se representó un espectáculo de drama como un honor a la idea de las celebraciones de Delfos y un renacimiento de la luz espiritual del lugar.
Stop 12 - El estadio y los Juegos Píticos
Siguiendo el camino desde el teatro y tras diez minutos de ascenso, en el punto más alto del lugar se encuentra el estadio antiguo mejor conservado del territorio griego. ¡Vamos!
¡Respire hondo y dé un paso al frente! Hemos dejado atrás las antiguas fuentes de agua y sus aljibes, uno de los motivos principales por haber construido el santuario en ese lugar. El paisaje es único, levante el alma y la mente. Todo esto se va completando con la existencia del estadio. Allí, hace miles de años, se celebraban los juegos de atletismo, seguramente de carrera y más tarde similares a los juegos olímpicos. Formaban parte de la gran celebración religiosa, conocida como juegos “píticos”, probablemente duraban de 6 a 8 días y eran juegos desnudos; Los atletas participaban así y luego por supuesto seguían las competencias musicales. Era la manera de mostrar respeto al Dios.
Quizás los juegos atléticos no se celebraron desde el primer momento en el estadio. Existe la teoría de que se estaban organizando en el valle de los olivos. Pero a través de los siglos y en la época clásica (siglo quinto a.C.) se van trasladando al estadio. Para participar en los Juegos Píticos, se imponía una tregua de 3 meses para asegurar viajes seguros desde y hacia las ciudades. La recompensa de los Juegos era una diadema de laurel para los ganadores de los juegos.
Al acercarnos al estadio por el lado este, vemos tres arcos monumentales rotos, el único estadio del mundo griego antiguo con una entrada monumental. Detrás de la gran entrada, todavía se encuentra sobre la roca, una base de 5 escalones, el resto más antiguo que queda del estadio. Tiene un sentido ver estos restos anteriores, ya que el estadio fue reconstruido en la época romana en el año 2 d.C. por Herodes Ático, quien fue un benefactor, filósofo y amigo del emperador romano Adriano.
Frente a la entrada monumental y quebrada, la línea de partida aún conserva los espacios para los pies de los atletas. De terreno escalonado y de forma casi redonda, la longitud del estadio era de 178 metros, casi 600 pies, que en época romana se redujo a 177,41 metros. En el lado derecho del estadio aún se conservan los asientos para los espectadores, casi 12 filas divididas en 12 sectores. Los asientos con respaldo eran para la autoridad. Como un acueducto, una tubería de agua en la pendiente sigue repitiendo la importancia de ayudar al agua a encontrar acceso. La parte trasera (oeste) y la izquierda también incluían asientos. El lado izquierdo probablemente tiene la misma cantidad de asientos que el lado derecho que, debido a los terremotos y la destrucción, ya no existen, sino montones de piedras. El muro de contención de material local está ahí para recordarnos la importancia de su existencia.
Una interesante inscripción del siglo 2 a.C. todavía es visible en la parte izquierda del estadio. Se refiere a la interpretación de un himno al Dios y a los helenos (griegos) por parte del músico Sátiro de Samos.
La capacidad del estadio podría alcanzar unos 6.500 espectadores. Fue en el año 394 d.C. cuando el estadio quedó abandonado. La decadencia del santuario ya es evidente. Tras el saqueo de los objetos preciados por parte de los romanos y Constantino el Grande, la destrucción final provocada por el hombre fue por orden del emperador Teodosio en el año 394 d.C. que cesó su funcionamiento. No sólo del estadio sino también de todo el santuario. Fuertes terremotos completaron la destrucción del santuario. Las rocas caen y el suelo comienza a cubrir los edificios. Hasta 1438 el estadio era visible, pero con el tiempo se cubrió de tierra y los pastores criaban animales. El teatro estaba casi cubierto como dijimos, y alrededor había algunas casas de cristianos. Sin embargo, la forma del teatro siempre fue visible. Encima de las ruinas se encontraba el pueblo cristiano Castrí.
“Apolo ya no vive aquí, la fuente no habla, el agua se vuelve muda”.
Esta fue la última profecía de este notable lugar que fue entregada al emperador Julián el delincuente, en el año 4 d.C.
Stop 13 - Introducción al Museo de Delfos
Ahora salimos del sitio arqueológico de Delfos y nos dirigimos al museo. Párese un poco en la entrada para darle alguna información de introducción importante.
Fue en 1903 cuando bajo el proyecto del arquitecto francés Albert Tourneire y el apoyo financiero del benefactor griego Andreas Singrós se inició la construcción de los dos edificios laterales. En 1935, el museo fue reconstruido, pero esta vez se hizo más grande, mientras que la última reconstrucción fue en 1999, antes de los Juegos Olímpicos de Atenas en 2004.
Al principio, el edificio asemejaba una estación de tren. Ahora parece moderno, cubierto con grandes bloques rectangulares. Unos pocos escalones conducen a la zona del control de billetes, mientras que justo delante y bajo el pórtico de la planta baja hay un ascensor para personas discapacitadas. La vista desde el museo es impresionante hacia el mar de los olivos y las dos colinas rocosas que dominan la zona, las Fedriades.
Entonces, entremos para admirar y encontrar las exhibiciones originales más importantes que se han encontrado en el santuario del dios Apolo.
Stop 14 - Santuario de Dios Apolo - Dibujo
Pasando el control de entradas, a nuestro lado derecho y mientras escaneamos nuestro billete, entramos en la primera sala del museo que está conectada con el vestíbulo. Nuestra mirada queda cautivada por un dibujo a tamaño real, que nos muestra cómo lucía el santuario del dios Apolo en su apogeo.
Stop 15 - Figuras de arcilla
Caminando en la primera habitación a nuestra izquierda, en los escaparates se exhiben figuras de arcilla que datan de hace 3 mil quinientos años. Estas figuras de arcilla representan a la diosa de la fertilidad, Gea. Son pequeñas, de color amarillento con rayas rojas o marrones, con las manos abiertas como el tridente o la letra griega Psi (Ψ), mientras que otras veces tienen forma redonda como la letra griega fi (Φ). Lo interesante es que la zona de los senos está tonalizada ya que simboliza la fertilidad, mientras que el rostro no tiene rasgos. Los ceramistas solían pintar las figuras con arcilla de la misma calidad.
Stop 16 - Trípodes
A continuación es un trípode hecho de bronce, que data del siglo 8 a.C., es decir, de hace dos mil ochocientos años.
Los trípodes solían ser vasijas de barro de tamaño pequeño que se utilizaban en la vida cotidiana como utensilios de cocina. Mucho más tarde, los trípodes se convirtieron en preciosos premios deportivos hechos de bronce; podrían ser ofrendas a los santuarios.
Para Delfos, el trípode como idea estaba relacionado con la profecía. Se cree que Pitia, la gran sacerdotisa de Apolo, estaba sentada sobre un trípode similar al que estamos viendo. Tal vez se estaba sujetando de las manijas circulares mientras caía en éxtasis.
El trípode que vemos era una donación que estaba oxidado pero ha sido restaurado.
Stop 17 - La estatua de la Esfinge
Saliendo de la segunda sala, giramos a la derecha y entramos en la tercera sala del museo. Sobre una columna jónica de mármol se alza una enorme estatua de una esfinge de mármol con su capitel.
Una Esfinge era una estatua con cabeza de mujer, cuerpo de leona y alas de un grifo. Pura influencia de Egipto, la estatua de una Esfinge representaba el poder y podía ser una ofrenda en un santuario o se colocaba sobre una tumba. La Esfinge del Santuario de Apolo fue una advocación de los Naxianos, los isleños de la hermosa isla de Naxos en el mar Egeo. La altura de la Esfinge con su columna es de al menos 12,50 metros (casi 4 pies) y la edad roza los dos mil seiscientos años.
Nuestra mirada se ve atraída por los rasgos del rostro de la Esfinge. Ojos muy abiertos, nariz rota que sería recta y una gran sonrisa, la famosa sonrisa arcaica, cabello largo como rayas, cuerpo esbelto pero fijo. La estatua parece estática, rígida y sin ningún movimiento particular. Esta fue el arte del siglo 6 a.C. mientras que la sonrisa tallada en el rostro representa la prosperidad del mundo griego antiguo durante aquella época.
Esta era la época de la aristocracia, donde los aristócratas eran los grandes terratenientes. Sabemos que en la montaña de Tebas se colocó una Esfinge sobre el famoso enigma para los viajeros. Edipo, el hombre de los pies hinchados, futuro rey de Tebas, fue quien lo resolvió.
La Esfinge Naxiana del santuario es una estatua original, excepto el yeso blanco que vemos en su cuerpo; se sabe que la Esfinge de Delfos se situaba delante del muro poligonal del santuario y detrás de la roca de Sibila.
Stop 18 - La “Kore”
Mirando a la Esfinge, ligeramente a la derecha hay una hermosa estatua femenina de mármol. Parece una columna. En realidad, su cuerpo es una columna, pero al llevar el quitón lleno de pliegues, crea la impresión de un cuerpo completo. Con la misma sonrisa arcaica en su rostro igual que la sonrisa de la Esfinge, pero aquí más suave, la columna de la estatua femenina representaba una “Kore”.
"Kore" significa hija y el término siempre representaba a las doncellas. La estatua-columna formaba parte de un pequeño edificio, como un adorno, un “tesoro”. Este tesoro era una donación de la isla de Sifnos, que en aquella época era rica en oro y plata. De manera inteligente, los sifnios utilizaron dos estatuas, en lugar de columnas, para sostener parte del techo del edificio y también para decorarlo.
La estatua-columna que vemos del tesoro es la precursora de las seis grandes estatuas conocidas como Cariátides que fueron talladas cien años después para decorar el importante templo de la Acrópolis, el llamado “Erecteion”.
Las columnas de estatuas del Tesoro de Sifnia que vemos estaban muy ornamentadas. En los pequeños agujeros que vemos alrededor de su frente se solía llevar un adorno de metal. Tengamos en cuenta que en la antigua Grecia nada quedaba en blanco. Todo estaba pintado y muchas veces las estatuas o la pared del edificio podían estar decoradas con adornos de metal.
Stop 19 - El friso
En la pared, al lado de la Kore, hay una representación del pequeño edificio.
Antes de salir de la sala, echamos un vistazo al friso del mismo edificio que se exhibe frente a la columna de la estatua y la Esfinge.
El friso es como un cinturón y rodeaba por la parte exterior el pequeño edificio realizado en mármol y pintado con colores minerales. La decoración del friso representaba: la guerra de Troya (en el lado este), la famosa Gigantomaquia (en el norte), el juicio de Paris a la Diosa más bella (en el oeste) y finalmente el secuestro de mujeres (en el sur).
Detalles del friso muestran la forma en que los guerreros llevaban los escudos, el símbolo emblema de la cabeza de medusa en uno de los escudos es para crear miedo a los enemigos, la estructura del cuerpo de los gigantes y la decoración de su casco.
A todo esto observamos las tres (3) dimensiones y las líneas de un gran arte bien detallado, y al mismo tiempo nos damos cuenta de que probablemente fueron varios los escultores que colaboraron en tallar el friso.
Stop 20 - Kuroi
Al girar a la derecha, justo enfrente de nosotros, dos (2) estatuas de mármol idénticas de unos 2 metros (6 pies) de altura ocupan el espacio. El Yia, los famosos kouroi de 600 años de antigüedad, que representan a dos jóvenes con sus nombres, Cleobis y Bitón, hermanos de una ciudad del sur de Grecia (Argos del Peloponeso). La historia dice que los jóvenes hermanos eran agricultores, ricos y atléticos. Un día tuvieron que recorrer una distancia muy larga de 8 estadios corriendo, llevando el carruaje con su madre dentro. Su madre era sacerdotisa en el santuario de Hera y se le estaba acabando el tiempo para una celebración.
El resultado fue que ella llegó a tiempo y durante el sacrificio a la diosa, para mostrar su respeto, los dos hermanos murieron junto al templo. Así que ganaron de este modo la inmortalidad. La inmortalidad significa en este caso que después de miles de años sabemos lo que hicieron, que fue tan considerado, ya conocemos su identidad igual que conocemos sus nombres y a través de esto viven para siempre.
Aparte de su fama, las estatuas parecen muy egipcias. Hay un detalle que marca la diferencia y ese es el paso. Los griegos abrieron más el paso de las estatuas, creando así un equilibrio de sus cuerpos y liberándolos. El pie izquierdo al frente está en equilibrio con el hombro derecho y al revés. Así que es como si su cuerpo formara la letra – X – y esto es lo que los equilibra y libera el cuerpo.
Las dos grandes estatuas de la ciudad-estado de Argos fueron donaciones y se encontraron bajo la tierra cerca del tesoro de los atenienses. Son originales excepto ciertas partes de sus cuerpos que han sido reconstruidos y podemos identificarlos por el diferente color del material.
Stop 21 - Estatuas de oro y marfil
A la derecha se ve una puerta abierta y otra pequeña sala donde se exhiben restos de oro y marfil.
El museo de Delfos es el único museo del país que conserva objetos de oro y marfil.
Vemos en la vitrina tres (3) rostros, de color negro grisáceo con una ligera sonrisa excepto el último que está destruido por lo que sus rasgos no son visibles en absoluto. Se cree que representa a Apolo y Artemisa (Diana como es el nombre en latín), los gemelos y su madre Leto. Las partes que estaban expuestas en una estatua de marfil y oro, estaban hechas de marfil, como las manos, la cabeza y los pies. Lo que estaba cubierto era un esqueleto de madera recubierto de oro. Ambos materiales, marfil y oro eran importados. Apolo tenía rayas doradas por cabello, cejas metálicas, las cuales faltan, tal vez piedras semipreciosas por ojos y su vestimenta blanca también estaba decorada con rosas doradas.
La diosa Artemisa llevaba joyas exquisitas, como su corona y sus aretes. Esbeltos y finos detalles en los dedos de sus pies nos hacen comprender el motivo por el cual utilizaban el marfil. Era un material tan delicado donde podían tallar los detalles que quisieran.
La mayoría de las estatuas de oro y marfil fueron destruidas, como la estatua de oro y marfil de Zeus en Olimpia, que era una de las siete maravillas, o la estatua de oro y marfil de Atenea dentro del Partenón.
Las estatuas de oro y marfil que vemos en el museo de Delfos fueron encontradas por casualidad en 1939 cerca del pórtico de los atenienses y bajo la parte sagrada, y luego fueron restauradas antes de ser expuestas. Se sabe que un incendio los destruyó en la antigüedad, por eso el marfil se volvió negro, que normalmente es de un color pálido y claro. La parte restaurada es a base de cera mientras que las partes grises rugosas que vemos son las originales quemadas.
Stop 22 - Toro de plata
Antes de salir de la sala, en la pared central detrás del cristal, se exhibe un toro plateado.
Preciosa ofrenda del siglo 6 a.C., su longitud original debía ser de dos metros (casi seis pies), mientras que el esqueleto estaba hecho de madera y un material liso, tal vez cera, arcilla o yeso. Estaba cubierto con sesenta (60) hojas de plata mientras que los detalles de la cara eran de oro. Lo que estamos viendo ahora no es la longitud original del toro de plata, mientras que los arqueólogos tardaron diez (10) años en restaurar las piezas de plata originales del toro que vemos frente a nosotros. Y el resultado habla por sí solo.
Al salir de la sala, podemos imaginar lo rico y glorioso que era el santuario del dios Apolo con obras maestras y un arte de alto nivel. Un arte que se llevaron los romanos durante la época del emperador Nerón y también durante la época de Constantino el Grande. Debido a la mentalidad de los antiguos griegos de enterrar las ofrendas destruidas y no tirarlas, hoy en día podemos admirar este magnífico arte.
Stop 23 - La estatua de Dioniso
Pasando nuevamente de la sala de los “Kouroi” Cleobis y Bitón, y de camino a sus excepcionales exhibiciones que son del Tesoro de los Atenienses, observamos las estatuas destruidas del templo anterior del santuario. Sin embargo, a nuestro lado derecho yace una estatua muy bonita que representa al dios del vino: Dioniso o Baco, el dios que era adorado durante tres meses en invierno en el mismo templo del santuario.
Stop 24 - La pieza musical
Al entrar en la sala que hace referencia al tesoro de los atenienses, nos llama la atención una fotografía. En la pared vemos cómo debería ser el tesoro de los ateniense. Frente al edificio fueron dedicados objetos como las armas y los trofeos de los primeros combates entre atenienses y persas. Debajo de la foto, hay dos (2) piezas rotas de pared originales con inscripciones. De hecho, se trata de canciones que se compusieron hace dos mil trescientos años por dos músicos atenienses profesionales: Athineos y Levenios. Esta es una exposición excepcional e interesante porque por primera vez tenemos música compuesta sobre un edificio. Encima de las sílabas, hay notas musicales.
La pieza fue descubierta en 1893 y fue recompuesta un año después para el congreso atlético internacional de París, que fue el preámbulo de los primeros Juegos Olímpicos modernos que tuvieron lugar en Atenas en 1896.
Dos (2) canciones en honor al Dios Apolo, Delfos y el Monte Parnaso, pero también recuerdan a las musas seguidoras de Apolo que cantaban para el Dios en el Monte Parnaso.
Stop 25 - El “Kílix”
A nuestra izquierda, en la vitrina, hay una maravillosa copa llamada “kílix”, su nombre oficial y tiene unos dos mil quinientos años.
Está hecho de arcilla; la parte exterior es negra pero la interior conserva una pintura poco común. El dios Apolo, de rasgos esbeltos y delicados, está sentado en un taburete cuyas piernas terminan en las garras de un león. Encima de su vestimenta lleva un quitón y una corona de laurel en su cabeza. Apolo está haciendo un ritual con vino tinto y en su otra mano sostiene una Lyra.
Las líneas del dibujo son tan precisas en un círculo completo, que crean profundidad en la escena. Dentro de estos límites hay una paloma negra o un cuervo. Según el mito, Apolo maldice al pájaro para que sea negro, de blanco que era, cuando el cuervo le dio una pista de malas noticias sobre una doncella con que estaba enamorado y se llamaba Koronis. La copa fue encontrada donde estamos, donde está el museo y bajo nuestros pies, en una de las tumbas, probablemente la copa fue enterrada junto con un sacerdote superior.
Stop 26 - La figura esbelta
Girando a la derecha pasamos por la sala donde se exponen las decoraciones de los tesoros del santuario. En el centro de la habitación, detrás del cristal, se encuentran separadas tres (3) pequeñas obras maestras de bronce.
La primera es una figura femenina esbelta, sosteniendo en sus finas manos y sobre su cabeza una vasija de forma redonda donde al parecer colocaban el incienso. Observamos el rostro serio, la armonía en la forma en que se inclina sobre su pierna.
Stop 27 - El músico
Detrás de ella hay otra obra maestra de bronce que representa a un músico tocando una flauta de dos tubos. Quizás la donación del ganador de un concurso de música en el santuario. Es interesante observar la cabeza pequeña ya que podemos distinguir en sus mejillas dos franjas donde se guardaba la flauta de dos tubos. Se sabe así que los músicos que tocaban este instrumento musical llevaban estas franjas de cuero y podían sostener de forma estable las flautas cerca de la boca.
Stop 28 - Un atleta de Pentatlón
Junto a la figura del músico hecha de bronce, se encuentran dos (2) figuras que representan a deportistas hechas de bronce macizo.
Podemos ver sus cuerpos atléticos y centrando la mirada en uno de ellos ya podemos darnos cuenta del juego en que participaba. Podemos ver que sostiene una piedra por lo que entendemos que estaba participando; fue un deportista de Pentatlón; uno de los Juegos de Pentatlón fue el salto de longitud. Normalmente, para realizar el salto de longitud, los atletas sostenían dos piedras. Mientras corrían y antes de saltar, tenían que soltar estas dos (2) piedras detrás de ellos para tener la velocidad o el impulso y saltar. Vemos que uno lleva algo como una corona rota, lo que significa que fue un ganador mientras la siguiente figura levanta la mano como si lo saludara.
Stop 29 - Piezas de Decoración de Tholos
La sala que sigue es la que nos muestra hermosas figuras de mármol de pequeño tamaño procedentes de las decoraciones del edificio de forma redonda conocido como “Tholos”, que significa cúpula, desde el santuario de Atenea Prónaya - Providencia. Formas del cuerpo llenas de gracia con unos detalles musculares y proporciones que nos hacen comprender el arte de alto nivel. El tema se refería a una lucha mítica entre guerreras conocidas como amazonas y guerreros héroes griegos. Las metopas que vemos fueron destruidas en la época paleocristiana.
Stop 30 - El pilar alto
En la sala siguiente, nos atrae un pilar alto que parece el tallo de una flor. Es una columna de mármol que parece tener hojas de acanto y en la parte superior están tres (3) hermosas estatuas femeninas estando de pie, que representan unas doncellas y probablemente representaban a las míticas hijas del rey ateniense Cécrope.
Las hijas formaban prácticamente las patas de un trípode de bronce donde probablemente en su interior se encontraba el Ónfalo de mármol que vemos junto a este pilar.
La piedra Ónfalos que vemos es una copia romana y está decorada con una red de flores en forma ovalada.
No olvidemos que Delfos había sido considerado como el ombligo del mundo y según el mito, el padre de los Dioses y los Humanos, Zeus o Júpiter - como es el nombre latino- para mostrarle al pueblo el centro del mundo, liberó dos (2) águilas, una del Este y otra del Oeste del mundo. El punto donde se encontraron las 2 aves fue Delfos.
Las hermosas hijas metafóricamente han sido llamadas “bailarinas”. Están creando la impresión de que estaban bailando mientras se revelan con todos estos pliegues a izquierda y derecha, creando la ilusión de que se están moviendo. Una técnica de arte de alto nivel, del arte clásico, que significa que el vestido se ve tan transparente como si estuviera pegado al cuerpo. Y se pueden observar todos sus detalles.
Stop 31 - Agías
Junto a las hijas, hay un complejo de estatuas, pero centramos la mirada en una estatua masculina perfecta y desnuda que formaba parte de un complejo familiar, advocación de una gran familia de generales, políticos y deportistas de Grecia central.
Su nombre es Agías; Era un deportista que ganó más de tres veces, por lo que tenía derecho a ser elegido. Estamos observando su mirada seria, la mirada profunda, la forma en que gira levemente el rostro, los hombros que se doblan, todo equilibrado sobre un solo pie. Y así con el otro puede equilibrar también su peso. Podemos ver los músculos y huesos de su cuerpo en ejercicio que se ven tan naturales. Esta armonía va desde la cabeza hasta los pies y podríamos entender mejor el arte de alta calidad si le quitáramos la cabeza para ver que la medida de ello se ajusta a su cuerpo 7 veces. Esta era la proporción que estaban buscando.
Una información interesante es que el escultor de Agías originalmente fue el gran escultor Lisipo, el único que tenía derecho a realizar el retrato de Alejandro Magno.
Al parecer, la estatua de Agías que tenemos frente a nosotros es una copia exacta del prototipo y podemos entender que la mentalidad que se había desarrollado en la época clásica era la de entrenar el cuerpo por igual que la mente.
De esta manera las personas podrían considerarse perfectas mental y físicamente. Y si fueran perfectos, también sus sociedades podrían ser perfectas. Por eso no se sentían avergonzados cuando sus cuerpos se convertían en arte desnudo.
Stop 32 - La Estatua del «Filósofo»
Antes de salir de la sala, echamos un último vistazo a una fotografía del complejo de estatuas.
Vemos cómo los arqueólogos franceses iban descubriendo las estatuas excavando la zona y podemos entender que descubrimos la estatua que se llama Filósofo o anciano y tiene dos mil trescientos años. Vemos que la estatua está cubierta con su quitón, pero su pecho está descubierto, poniéndose de manera cómoda. Su edad se puede notar y esa es una pista que muestra que ahora el arte se vuelve realista, es una característica del período helenístico, es decir, de hace dos mil trescientos años.
Los agujeros que vemos en sus brazos se deben a que los escultores estaban usando diferentes piezas de mármol en este caso y las unían con eslabones; eslabones que utilizaban para unir las piezas con el resto del cuerpo. Es por eso que la parte donde está conectada la estatua es la más frágil.
Stop 33 - La estatua de Antínoo
Vamos pasando las escaleras y entramos en la sala que hace referencia al arte romano. El arte romano fue muy influenciado por los griegos. Nuestra mirada se centra en la gran estatua de un bello hombre llamado “Antínoo”. Antinoos está junto al escalón.
Según la historia, Antinoos era el chico favorito del emperador romano Adriano. Era muy guapo y tal vez sus orígenes fueran de griegos sirios. Antinoos se ahogó en el río Nilo siendo muy joven y el emperador romano Adriano quedó devastado. Por ello, el emperador ordenó a los santuarios de Grecia, y no sólo de Grecia, y en las ciudades del imperio, que se colocara la estatua del niño y lo reclamó divino.
Antínoos de Delfos que vemos está tan bien conservado porque fue encontrado protegido bajo el suelo blando y cerca del templo de Apolo. Lo vemos desnudo con un cuerpo de forma muy natural, balanceándose sobre un pie doblado, girando su cabeza en una dirección y su mirada es casi de ensueño y aparentemente llevaba una corona metálica, debido a los agujeros que vemos alrededor de su cabello rizado. Antinoos es una de las obras maestras del museo.
De esa estatua destaca que el mármol aún brilla, especialmente en el cuello. Se sabe que los romanos para proteger las estatuas de mármol usaban un aceite específico y de esa manera protegían y podían producir un color brillante. Esta técnica se llamaba “pátina”.
Stop 34 - El “romano melancólico”
Junto a la notable estatua se encuentra otra obra maestra romana conocida como “la romana melancólica”. Se trata de la cabeza de mármol que en realidad es un retrato del cónsul romano Tito Quinto Flaminio. Fue uno de los cónsules romanos que declaró en Corinto, una ciudad del Peloponeso, la “liberación” de Grecia del dominio de los griegos macedonios.
Stop 35 - Otras exhibiciones
Junto al “Romano melancólico” y la estatua de Antínoo, hay una gran forma redonda como un pozo que queda del santuario de la Diosa Atenea Prónaya de Providencia. Se trata de un altar con una talla que representa a doce niñas adornando una guirnalda con cintas. Además del altar del santuario de Atenea Providencia, hay otros detalles en esa sala como pruebas históricas muy importantes del dominio romano. Cuando los romanos entraron en territorio griego en el año 168 a.C., es decir, hace 2.200 años, luchaban contra los macedonios griegos en la zona de Pydna. La prueba está en la decoración que vemos en los 'styli' junto al altar de la estatua de Antínoo. Al salir de la sala, podemos ver la inscripción romana en la parte alta de la pared y el friso del teatro de Apolo.
Stop 36 - Auriga
La última sala del museo exhibe uno de los mayores artefactos de Grecia: el famoso "Auriga". Una estatua de bronce intacta donde sus ojos han sido realizados con piedras semipreciosas y esmalte blanco.
Fue una dedicatoria de regalo originaria de la parte sur de Italia conocida como la Gran Grecia y de la ciudad de Tzela. Cuenta la historia que el tirano de este lugar Polyzalos participó en uno de los Juegos Píticos, en realidad carreras de caballos, y mandó al Auriga y su carruaje.
´El ganó y dedicó un complejo de estatuas, tres caballos, un sirviente, el auriga y el carruaje.
El terremoto del 373 a.C. lo destruyó, pero por otro lado lo protegió y el complejo había sido cubierto por suelo y rocas. El arqueólogo francés encontró tres patas de caballo y una mano de sirviente mientras que la gran estatua fue encontrada dividida en 2 piezas y a 10 metros una de otra. La estatua fue restaurada y podemos entender el arte de alta calidad y sus tres dimensiones. Pero tenemos que ir en el sentido de las agujas del reloj y observar la cabeza de la estatua y luego compararla con sus piernas. Al principio, estando de pie frente a la estatua, observamos que la cabeza gira ligeramente hacia la derecha y los pies hacia la izquierda. Empezamos a caminar en el sentido de las agujas del reloj y alrededor de la estatua, manteniendo siempre la distancia y observamos la parte superior y la inferior del cuerpo. Llegando a su parte lateral, vemos que la parte superior va girando hacia la izquierda mientras que desde la cintura y abajo va girando hacia el lado opuesto.
Al observar su espalda, nos enteramos de que sus hombros también se están doblando. Las rayas que lleva crean la impresión de que mantienen su quitón ajustado a su cuerpo.
Las 'Pléyades' de su quitón enfatizan la idea del viento que entra por debajo, mientras corre con los caballos.
Al observar más de cerca sus pies, vemos que no da un paso completo sobre la base. Si pudiéramos pasar un trozo de papel por debajo de sus pies, podríamos ver que el papel se desliza por debajo de ellos y se detiene en los talones. En realidad, el auriga se balancea sobre sus talones mientras los hombros doblados crean el equilibrio, lo mantienen estable y coordina la parte superior con la parte inferior del cuerpo.
Al llegar en una posición diagonal y casi delante de él, nuestro aspecto vuelve a cambiar; ahora tenemos la sensación de que sólo desde la cintura hacia arriba gira como si la estatua jugara con nuestra mirada. Hasta el momento en que nos detengamos de nuevo desde donde empezamos, eso significa que casi frente a él, podemos ver que lo ha hecho. Hasta el momento en que nos detengamos de nuevo desde donde empezamos, desde el primer momento, podemos entender las tres dimensiones que tiene la estatua, podemos ver las dos (2) direcciones de su cuerpo y la sensación es de una imagen en movimiento.
El auriga lleva una banda alrededor de su cabeza que debe ser de plata y simboliza el “meandro”, símbolo de la eternidad, la llave griega. Por lo general, los que ganaban, llevaban esta banda como símbolo de su victoria. Las pestañas han sido restauradas y si tuviéramos la oportunidad de ver entre sus labios, podríamos ver que sus dientes son de plata. El auriga de Delfos es una de las raras estatuas de bronce tan bien conservadas sin oxidarse y que permanece en Grecia, cuando la mayoría de ellas o acabaron en el fondo del mar o fueron fundidas por los romanos.
La técnica de esta estatua de bronce fue la técnica de la cera perdida, un arte muy meticuloso en los detalles.
Al salir merece la pena echar un último vistazo a esta magnífica estatua que conduce el arte clásico griego hacia la inmortalidad.
Stop 37 - ¡Fin!
Gracias por el acompañamiento y esperamos que haya disfrutado de este recorrido por el sitio arqueológico de Delfos y el Museo de Delfos. Si desea visitar más sitios, visite nuestra página web en www.keytours.gr y elija entre muchas visitas guiadas que cubren grandes sitios de la historia griega. ¡Antio sas!