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Plaza del Mercado Grande

Vas a comenzar tu recorrido por la Plaza del Mercado Grande, pero ojo, no es la plaza mayor, ya que esa está en la zona intramuros y la explicamos en el tour de Intramuros que comienza también desde la Puerta del Alcázar, coincidiendo con el último punto de este tour.

La Plaza del Mercado Grande nace en el siglo XIII y desde ese momento se ha mantenido más o menos como la podemos ver ahora.

Tiene unos soportales a los laterales muy bien conservados, estos tenían un uso diferente al de hoy en día, y era proteger a los comercios artesanos de la lluvia y la intemperie, debajo de ellos era donde se establecían dichos comercios y donde se vendían productos de primera necesidad.

A día de hoy estos pequeños comercios ya no están y hay comercios adaptados a las necesidades tanto de los locales como de los visitantes.

De frente, otra parte importante que rompe con la estética de la plaza es la Iglesia de San Pedro Apóstol, que te explicaremos un poquito más adelante. Delante de ella verás un gran pilar, se trata del monumento a las grandezas de Ávila.

Y a nuestras espaldas, la entrada a la ciudad amurallada que podrás ver adquiriendo el otro tour.

Esta plaza es un lugar perfecto, sobre todo los días soleados, para sentarse a tomar un refresco y disfrutar del ambiente.

Unos pasitos más adelante, justo en frente de la iglesia, verás un monumento con apariencia de pilar de color clarito. Acércate a él.

Monumento a las Grandezas de Ávila

Este enorme pilar que tienes delante es el monumento a las grandezas de Ávila, en la parte más alta tenemos a Santa Teresa, una de las figuras y símbolo representante de la ciudad.

Si buscamos acerca de este pilar veremos que lo llaman de ambas formas, pero entre los locales se la conoce como “La Palomilla” y se convirtió en una de las señas de identidad de la Plaza del Mercado Grande.

Una de las curiosidades de la Santa Teresa de este pilar, es la dirección en la que está colocada, no es ninguna coincidencia, pero está mirando a otra estatua de Santa Teresa situada a la izquierda de la Puerta del Alcázar.

En la base del pilar tenemos 4 frentes que hacen mención a importantes Santos, escritores, políticos y guerreros que forman parte de la historia de la provincia.

Acércate a la iglesia que tienes detrás del monumento a las grandezas. Esta iglesia es San Pedro Apóstol.

Iglesia de San Pedro Apóstol

La Iglesia de San Pedro es una de las primeras iglesias construidas en la ciudad tras la repoblación.

Se comenzó a levantar hacia el año 1130, y posteriormente fue sufriendo algunos cambios y obras en los siglos XIII y XIV.

Esta iglesia tiene muchas influencias, pero la más llamativa procede de la Basílica de San Isidoro de León, tanto en la planta de tipo basilical como en la articulación de la cabecera.

Otras de las influencias que tiene provienen de iglesias románicas cercanas a esta como la de San Andrés y la de San Vicente.

Este templo tiene una curiosidad a destacar, y es que el estilo en sí del edificio es románico al completo, exceptuando un pequeño detalle, que es el rosetón que tiene en su fachada y que hace un juego de luces precioso en el interior. Los rosetones provienen del estilo gótico de siglos más tarde al románico.

Sin embargo, esta combinación arquitectónica tiene muy buen equilibrio y una bonita armonía.

Por último y no menos importante, en el interior también podrás ver los pequeños tesoros que tiene el lugar, entre los que destacan: altares renacentistas y el retablo de la capilla mayor. Aunque normalmente no es visitable en su interior, sí merece la pena verla, al menos por fuera.

La Iglesia de San Pedro Apóstol fue declarada monumento nacional el 30 de mayo de 1914.

Deja a tus espaldas la Iglesia, y ponte de frente a la muralla. Atraviesa la plaza, cruza y gira a la derecha por calle de San Segundo. Acompaña a la muralla hasta llegar a la siguiente entrada conocida como la Casa de las Carnicerías.

Casa de las Carnicerías

Ante ti tienes la Casa de las Carnicerías, uno de los pocos edificios adosados a la muralla junto con la Catedral de la ciudad.

Este edificio se construye entre 1590 y 1591 para usarlo como un almacén y vender el vino que llegaba a la ciudad, y albergar las dos carnicerías mayores.

Estas carnicerías en sus inicios estaban situadas en otro lugar de la ciudad, y su traslado trajo consigo un gran número de protestas de los ciudadanos. Esto forzó, poco a poco, el retorno de las carnicerías a sus lugares de inicio: Mercado Grande y Mercado Chico.

Pero este traslado provocó otro movimiento, y fue el almacenamiento de la harina y el grano en este lugar, con el fin de controlar las cantidades que entraban en la ciudad. Esta función se mantuvo hasta el siglo XIX.

Con el tiempo, se dieron cuenta de que la construcción de este edificio había dificultado el tránsito ordinario por el postigo del Obispo. Estas quejas llegaron hasta el rey de la época, Felipe II, que mandó la apertura de una nueva puerta de la muralla a través de la Casa de las Carnicerías.

Esto hizo que el edificio quedase dividido en 2 partes: uno servía de alhóndiga para el vino y de peso de la harina; y el otro continuará usándose como posada de jueces y capitanes.

Actualmente, contiene la Oficina Municipal de Turismo, siendo uno de los puntos de acceso a la muralla.

Deja a tus espaldas la casa de las carnicerías, cruza la calle con cuidado, y sigue por la calle de los Leales que está justo en frente. Camina un minuto y verás la Iglesia de Santo Tomé El Viejo.

Iglesia de Santo Tomé El Viejo

Esta pequeña iglesia construida en granito “caleño”, fue una parroquia que desapareció en el siglo XVIII tras la expulsión de los jesuitas que estaban aquí. Estos se trasladaron al colegio de la compañía de Jesús, situado en un pueblo llamado Arévalo.

Este templo ya existía en la primera mitad del siglo XII, y se reconstruyó con el estilo románico a finales del mismo siglo.

Este lugar es que ha tenido muchos usos desde que echaron a los jesuitas, de hecho, tenemos que mencionar a la famosa desamortización de Mendizábal, un proceso por el cual se expropiaban bienes de todo tipo a la Iglesia para ponerlos en subasta y darles nuevos usos.

La curiosidad viene ahora, tras esta desamortización, la Iglesia de Santo Tomé pasa a manos privadas y adquiere varios uso, el primero fue de “Paneras del Cabildo” en el siglo XVIII, y por último, se le dio el uso de garaje y gasolinera hasta 1960, de hecho el nombre oficial fue “Garaje España”, ¿un uso un poco raro, verdad?

Cuatro años más tarde, el templo pasó a manos del Estado y fue declarado Monumento Nacional, siendo actualmente parte del Museo provincial y funciona como almacén de elementos arqueológicos.

Es una iglesia que se puede visitar por dentro.

Atraviesa con precaución la Plaza de los Nalvillos hacia la derecha, y en la parte superior, tendrás el museo provincial de Ávila.

Museo Provincial de Ávila

Este edificio que tienes delante alberga actualmente el museo provincial de Ávila, pero se le conoce también como la Casa de los Deanes, un palacio renacentista de la época del siglo XVI y con las características propias de este tipo de construcciones: de planta cuadrada distribuida alrededor al patio central de dos pisos, a modo de galería italiana, con columnas que combinaban el ladrillo y el granito.

En este palacio es donde vivieron los deanes de la Catedral, pero, ¿qué son los deanes? Deán es un sinónimo de canónigo, son los que cuidan de las catedrales y están por debajo de los obispos.

Actualmente, con la función de museo, este palacio está dividido en tres partes para contarte la cultura e historia de la provincia de Ávila.

La primera parte está dedicada a la cultura rural en donde conocerás la artesanía tradicional local; la segunda parte te ofrece una visión panorámica de toda la historia, una línea cronológica que parte de la Prehistoria y llega hasta el siglo XIX.

Por último, la parte que muestra elementos arqueológicos encontrados en excavaciones hechas en la ciudad.

Sal del museo provincial y gira a la derecha por la Calle del Teatro, hasta el cruce, en él, ve por la calle de la izquierda, Calle Callistas. Sigue todo recto hasta llegar a la Calle de San Segundo. Cruza por el paso de peatones hacia el Jardín de San Vicente, y sigue hacia la derecha hacia Plaza de San Vicente, donde verás una rotonda a la izquierda.

Bordea el edificio, y dirígete hacia Calle del Humilladero donde encontrarás la Basílica de San Vicente.

La Basílica de San Vicente

La Basílica de San Vicente es una joya del arte románico que te transportará en el tiempo. Fue construida para honrar a tres santos mártires y alberga sus reliquias sagradas. Imagínate caminar por sus gruesos muros de piedra y contemplar sus esculturas y relieves que cuentan historias bíblicas.

Aunque tiene más de mil años, la basílica ha sido restaurada con amor, permitiéndonos disfrutar de su esplendor en la actualidad.

Una curiosidad interesante sobre la Basílica de San Vicente es que durante su construcción, se incorporaron algunas piedras talladas que originalmente provenían de un templo romano.

Estas piedras reutilizadas se encuentran en la fachada de la basílica y son una muestra de cómo, en la historia, a menudo se reciclaban materiales de estructuras más antiguas para construir nuevos edificios.

Además, la basílica ha sido escenario de varias leyendas y tradiciones populares a lo largo de los siglos. Se dice que si una mujer soltera da tres vueltas alrededor de la tumba de los santos mártires, encontrará pronto a su media naranja. También hay una creencia que dice que aquellos que toquen con devoción la figura del Cristo del Milagro, que se encuentra en la basílica, serán bendecidos con la curación de sus dolencias.

Estas curiosidades y leyendas le agregan un toque mágico y misterioso a la Basílica de San Vicente, haciéndola aún más atractiva.

Vuelve a la rotonda por la que viniste, y rodéala para acercarte a la muralla y su puerta de San Vicente, a partir de aquí emprenderemos el camino por el muro norte.

Hacia el Muro Norte

Esta es la puerta de San Vicente, y es una de las nueve puertas de la muralla, en la que podemos ver unos enormes torreones que protegen el acceso, además de una estatua de un verraco, aunque anteriormente se piensa que había dos verracos custodiando la entrada.

Estos verracos son de la época de los vetones, un pueblo céltico, y tuvieron varias funciones y diferentes representaciones.

En un primer momento, su función era la de señalar fuentes de agua, zonas de pastos, zonas ricas donde asentarse temporalmente era viable.

Con la llegada de las primeras incursiones romanas, los verracos adquieren una forma más pequeña y se comienzan a colocar en sitios estratégicos para proteger a la población vetona.

Finalmente, su uso cambia radicalmente y se empezaron a usar para proteger las almas de los difuntos. Para ello, se harán de un tamaño más reducido y se colocarán encima de las tumbas.

A partir de aquí ve avanzando hasta el siguiente punto en lo que te contamos la historia.

La representación de los verracos adquiría tres formas en su mayoría: toro, cerdo y jabalí, pero, ¿por qué eran estos animales y no otros? La respuesta es muy sencilla y es que eran sus propios recursos, es decir, los vetones eran labradores y se ayudaban de estos animales para labrar.

Si en una zona predominaba más la raza porcina, habrá verracos con forma de cerdito, si en otra zona predominaba la raza bovina, los verracos tendrán apariencia de toro.

Avanza hacia el norte, llegarás al torreón del vértice conocido como el torreón número 11 o el Cubo de la Mula, aunque también lo llaman el Cerro de la Mula. Ese es tu siguiente punto.

El Cubo de la Mula

El cubo de la mula o torreón 11, Recibe su nombre por tener embutido en el alzado de la torre, un verraco que sobresale y que, en su momento, fue confundido con un caballo, cuando, realmente, representa a un toro como ya hemos visto.

¿Consigues ver el verraco? Es un poco más difícil, ya que está cerca de las almenas de la parte superior de la muralla, podría decirse que parece más una mini gárgola o una salida de agua que un verraco, ¿cómo lo pusieron ahí?

Después de dejarte un poco alucinado, te vamos a contar la leyenda a la que está vinculado este toro tan inusual.

Esta historia está vinculada a San Pedro del Barco, un sacerdocio que nación alrededor del año 1088, cerca del pueblito de Barco de Ávila. Pedro quedó huérfano y su bondad le dirigió a convertirse en un sacerdote dedicándose al cultivo de la tierra y a ayudar a los más necesitados.

Pedro se hizo muy reconocido en toda Ávila, e incluso el Obispado le mando de misiones para la Iglesia. Después de muchos años de servicio fuera de su tierra, nuestro sacerdote vuelve a su antigua vida austera.

Aquí comienza la verdadera historia y leyenda de este santo. Murió en 1155, y posterior a eso, hubo disputas de donde debían descansar los restos, muchos apoyaban la idea de que fuera en su pueblo natal, San Pedro del Barco, pero otros pensaban que debía descansar en otro lado.

Como no llegaron a un acuerdo, decidieron montar los restos conservados en sal sobre una mula, y que al lugar al que se dirigiera, sería donde enterrarían a San Pedro.

Tras varios días, la mula llegó a la Basílica de San Vicente, y cerca del altar mayor, clavó su pezuña antes de desplomarse y morir.

San Pedro fue enterrado en la Basílica y la mula fue enterrada en el Cubo de la muralla, y la representaron con ese verraco.

Vas a pasar el cubo de la mula, y vas a acompañarla en su trayecto unos 300 metros hasta la siguiente puerta, el Arco del Mariscal.

Arco del Mariscal

En este tramo puedes apreciar como la muralla se adapta al relieve, tienes que tener en cuenta que para conseguir esto, se fue rellenando la base de la muralla con escombros para conseguir ese alzado tan impresionante.

Esta puerta es la Puerta del Mariscal o Arco del Mariscal y recibe su nombre del Mariscal de la época, don Álvaro Dávila, que tiene un palacio en el interior de las murallas. Si te pilla de nuevas la palabra “mariscal”, te lo explicamos, hace referencia a una milicia antigua, con un rango de oficial y que tenía la función de juez, es decir, era la persona que ponía los castigos a los delitos que cometían los delincuentes.

Este arco es de las puertas más discretas que has visto, es un pequeño arco en la muralla, no tiene nada más.

También se la conoce como la Puerta de Fuente del Sol por la plaza que tiene justo al otro lado con el mismo nombre.

Vamos a asomarnos por este arco para ver la Plaza de Fuente del Sol, a la derecha verás una Cruz Medieval y a la izquierda más al fondo, el Palacio de los Bracamonte, que te explicaremos en el siguiente punto.

Palacio de Bracamonte

Este edificio tan peculiar es el Palacio de los Bracamonte, fue mandado construir en los inicios del siglo XVI.

Es un palacio de planta cuadrada con una mezcla curiosa de elementos, en los que destacan la construcción en sillería, mampostería, elementos del gótico tardío y del renacimiento.

En su interior tiene un patio porticado de doble galería, con bonitas columnas toscanas y dóricas combinadas con elementos góticos y los escudos de las familias abulenses, constituyendo un documento gráfico que explica las estrechas relaciones entre los linajes de la ciudad.

Este palacio pertenece a la familia francesa Braquemont, que se fue castellanizando hasta derivar en Bracamonte.

Fue una familia muy conservadora conocida por tener enfrentamientos con la corona, sobre todo con la casa real de los Austrias.

Se dice que tenían estos enfrentamientos porque se les criticaba por su forma de vida muy medieval para la época, y tendían a la exageración y al ridículo a la hora de quejarse por ello.

Pero también tuvieron cosas buenas, ya que impulsaron la política nacional en el siglo XVI y muchos de ellos fueron regidores de la ciudad.

Su apellido era frecuente entre las monjas del monasterio de la Encarnación que veremos más adelante, y esto era un honor para la familia.

Estos hechos no cambiaron sus problemas con la corona, y finalmente el rey Carlos V mandó la ejecución de varios nobles de esta familia por incitar a la rebelión contra la corona española.

Como ocurría con la mayoría de palacios en las ciudades, con la crisis del S. XVII y la mudanza de los nobles a la corte, los palacios quedaban totalmente abandonados y en ruinas. Concretamente, el palacio de los Bracamonte fue reconstruido en 1898 por Francisco de santa Cruz.

En 1978 será declarado Monumento Nacional, y en la actualidad alberga el servicio territorial de Cultura de la Junta de Castilla y León.

Vuelve a salir por la puertecita de la muralla y continua hacia la izquierda por la muralla hasta la siguiente, la puerta del Carmen.

Puerta del Carmen y su Espadaña

El Arco del Carmen es una puerta medieval que destaca por su arquitectura defensiva y detalles ornamentales.

Este arco fue construido en el siglo XIII, en él verás una imagen de la Virgen del Carmen en una hornacina, reflejando tanto su propósito protector como su significado religioso.

Además, recibe este nombre porque está adosado a un antiguo convento carmelita que cuando dejó de ser convento adquirió el uso de cárcel de la provincia para terminar siendo, a día de hoy, el archivo histórico provincial.

Lo que destaca de esta parte de la muralla es la imponente espadaña de ladrillo que se alza y se ve en las partes altas de la muralla.

Vas a entrar por la puerta del Carmen, sube un poquito la calle y, a mano izquierda, tendrás las bóvedas del Carmen, acércate a ellas para saber que son.

Bóvedas del Carmen

Estas escaleras, que bajan, dan la entrada a las Bóvedas del Carmen, un espacio soterrado descubierto debido a unas excavaciones arqueológicas.

Por su localización pensaríamos que son del Antiguo Convento del Carmen, pero realmente pertenecían al antiguo palacio de los Vela, y tenían la función de caballerizas, leñera y bodega.

Hasta hace poco, estas bóvedas estuvieron cerradas al público, pero las han vuelto a abrir para usarlo como museo del antiguo Alcázar de Ávila, del que se encontraron restos recientes en la Plaza de Adolfo Suárez.

Muchos de los locales preguntaron si los iban a poner en algún museo para ir a verlos, pero no ha sido hasta hace poco que abrieron este espacio donde se muestran, no solo los restos del Alcázar, sino una representación en 3D de como se cree que era.

Vas a subir por las escaleras que hay en este lado de la muralla para comenzar tu recorrido por las alturas.

Recorrido sobre la muralla

Comenzamos a hacer este trayecto desde este punto desde el que podemos ver todo el lado norte de la ciudad desde esta gran explanada, sin edificios que nos molesten.

Si llevas la mirada a la zona baja, verás la Ronda Vieja, una calle adoquinada desde la que puedes hacer el paseo y admirar la muralla en su inmensidad, imagínate como sería para los que intentaban asediar la ciudad.

Si te giras, a la zona externa de la ciudad, verás el Monasterio de la Encarnación que te explicaremos en el siguiente punto, y por detrás de este, está uno de los antiguos cementerios judíos y que ahora recibe el nombre del Jardín del Sefarad.

A pocos metros de la Espadaña, encontramos, entre almena y almena, unas saeteras (posiblemente del s. XIX) por donde disparaban para la defensa del recinto. Es de presumir que gran parte del almenado tuviera esta defensa, ya fuese en ladrillo, piedra o en madera.

Sigue avanzando un poquito por la muralla para que te salte el siguiente audio.

Monasterio de la Encarnación

Ese edifico enorme que ves a lo lejos, es el Monasterio de la Encarnación, fue inaugurado en abril de 1515, el mismo día que se bautizó a Teresa de Cepeda, nombre civil de Santa Teresa.

Este es uno de los lugares más importantes donde Santa Teresa tomó los hábitos y pasó 27 años, tuvo sus primeras experiencias místicas y, los tres últimos años, se convirtió en priora.

Este enorme monasterio tiene un museo teresiano que merece la pena visitar.

Durante estos años es cuando planificó la Reforma de la Regla Carmelita, que consistía en volver a la austeridad, a la pobreza y a la clausura radical de los carmelitas.

Este lugar fue declarado Monumento Nacional en 1983.

Continúa por la muralla, y sigue mirando hacia el lado exterior, verás un edificio blanco muy moderno. Avanza un poco para escuchar el audio.

Palacio de Congresos

l edificio blanco de la derecha, es el Palacio de Congresos Lienzo Norte, y recibe ese nombre, puesto que está en el lado norte de la muralla, que es el que llevas recorriendo desde varias paradas atrás.

Abrió sus puertas en 2009 y es un espacio multifuncional muy bien mimetizado que sirve para eventos de todo tipo, funciones de teatro, seminarios, jornadas, presentaciones de productos, conciertos ...

En su interior hay 2 auditorios principales con aforo de hasta 1.400 personas, y aparte, tiene 6 salas con aforo de 450 personas.

Detrás de él, al fondo podrás ver lo que fue el Colegio de Huérfanos de Ferroviarios, que se convirtió en una escuela de Policía en los años 70, pero en la actualidad es la sede de la Universidad Católica, UNED, Escuela de Enfermería y la Fundación Cultural Santa Teresa.

El lugar está situado estratégicamente cerca de la muralla y de los hoteles que hay alrededor de la Puerta del Carmen, que son bastantes.

Continúa tu recorrido por la muralla hasta la puerta del Adaja, donde te vas a bajar para volver a la zona extramuros.

Puerta del Adaja

La puerta del Adaja es otra de las 9 puertas de la muralla, también conocida como la Puerta de San Segundo, y este nombre lo recibe porque tenemos aquí cerca una ermita, la ermita de San Segundo.

Sin embargo, el nombre de Adaja, viene por el nombre que tiene el río que hay justo a los pies de la ciudad. El río Adaja es uno de los afluentes de los ríos más importantes de España, el Duero.

Sobre el río Adaja hay una leyenda que dice que los peces de este río no se pudren, es una leyenda procedente de la localidad de Arévalo, y dice que estos peces ni se pudren ni se mueren porque están bendecidos por la Virgen de Sonsoles, la patrona de Ávila.

Fue tan sonada esta leyenda, que en el año 1527, el rey Carlos I de España y V de Alemania viajó hasta Arévalo para comprobar si era real, y se dice que quedó maravillado al ver a los peces, aún vivos, metidos en botes.

En consecuencia, ordenó que se devolvieran todos los peces al río Adaja, menos uno, que el rey se llevó de recuerdo.

Volviendo a la puerta de la muralla, en tiempos pasados, alrededor de esta puerta, estaba la zona en la que se ubicaban los judíos y los moriscos, lejos de la zona alta de la ciudad donde se ubicaban los nobles y cristianos.

Sal por avenida de Madrid, que está justo al lado derecho, nada más salir por la puerta de la muralla. Busca un paso de peatones cercano para cruzar al otro lado con seguridad.

Dirígete a la pequeña ermita de San Segundo.

Ermita de San Segundo

A la ribera del río Adaja, encontrarás la Ermita de San Segundo, este pequeño lugar que data del año 1130 y 1160, construida en un granito muy característico, granito caleño, típico de la provincia de Ávila y que contiene un mineral muy bonito, llamado ópalo.

Esta ermita tuvo otros nombres antes que el actual, en otros tiempos fue la ermita de San Sebastián y Santa Lucía, pero se le puso el nombre de San Segundo porque en 1519 se hallaron los restos de este obispo, que fue el primero de la catedral.

No fue hasta 1615 que se trasladaron estos restos a la capilla de San Segundo, ubicada en el cimorro de la catedral y construida para esta función.

La ermita sufrió numerosas reformas y en consecuencia, nos ha quedado la que estás viendo ahora mismo, que fue declarado monumento nacional en 1923.

En el interior destaca la escultura orante de San Segundo, obra de Juan de Juni.

Frente al acceso occidental se puede ver un ara romana, hallada en una reciente intervención arqueológica en el templo.

Vas a continuar hacia un lugar que seguramente hayas visto antes de llegar a la ermita y que tiene apariencia de yacimiento arqueológico, y nada más lejos de la realidad. Allí te esperamos.

Tenerías de San Segundo

Este lugar tan peculiar son las Tenerías de San Segundo, son de origen judío como puedes ver en el cartel.

Esto es porque en el arrabal del puente del Adaja, era donde vivían los judíos y los musulmanes y tenían aquí sus oficios.

De hecho se consideraba la sede industrial del barrio donde se realizaban oficios como batanas, telares, molinos, y las tenerías.

Por aquel entonces se consideraban oficios muy insalubres y por eso se situaban a las afueras de la ciudad.

Las antiguas tenerías eran donde los judíos abulenses se dedicaban a la industria tintorera y al curtido de pieles.

Se cree que estuvieron en funcionamiento desde la época medieval, aproximadamente a finales del silo XIV, hasta el XVII.

Pero no fue entre los años 2001 y 2005 que se realizaron las primeras excavaciones arqueológicas por la zona y fue donde se encontraron este curioso tesoro histórico.

Actualmente, son un Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Conjunto Arqueológico y se han abierto al público recientemente.

Una vez salgas de las tenerías, cruza por el puente del Adaja al otro lado mientras te contamos curiosidades sobre él.

Puentes del Adaja

Vas a cruzar por el puente más moderno, y a la vuelta, cruzarás por el puente medieval. Ve con mucho cuidado, ya que en esta zona hay muchos coches por el puente.

Los arrabales del Adaja no es una zona que llame mucho la atención al visitante y es un poco desconocida, pero al lugar hacia el que te diriges merece mucho la pena.

El puente que estás cruzando es del siglo XIX y es por el que pasan miles de coches a diario, sin embargo, el puente de la izquierda, más chiquito, tiene un origen romano, pero tuvo que ser reconstruido en la época medieval.

Ese puente romano fue declarado monumento histórico artístico en 1983 y cinco años más tarde, fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC).

Como todos los puentes, el romano se construyó por la necesidad que tenían los romanos de cruzar el río Adaja, y el del siglo XIX, por la necesidad de poder cruzar los vehículos sin dañar tanto el puente romano.

De esta forma, se podía conectar la zona oeste de la ciudad con el centro de la misma, y darle un fácil acceso, además de promover el movimiento por esta zona un poco más alejada.

A partir de aquí te vas a poner en camino hacia el humilladero de los 4 postes, para ello vas a rodear la rotonda y sigue la calle principal, cuesta arriba hasta la siguiente calle a la derecha, esta calle es la calle Cuatro Postes, que te llevará directamente a tu siguiente punto.

Humilladero de los 4 Postes

Merece la pena venir a este lugar, ¿cierto?

Este lugar se le conoce como el Humilladero de los Cuatro Postres, y como su propio nombre indica, es un humilladero que se construyó en 1556, aquí fue donde la pequeña de 7 años, Teresa Sánchez de Cepeda antes de ser conocida como Santa Teresa, y su hermano Rodrigo hicieron la travesura de emular la vida de los santos y huir a la tierra de los moros para sufrir el martirio y ganarse pronto el cielo.

Su tío Francisco los encontró y los hizo volver a casa de sus padres. Eso es lo que dice la tradición y la leyenda, aunque en realidad parece que no consiguieron ir más allá del Puente Romano.

Años después, cuando Teresa es “despachada” de la ciudad por sus desvaríos para intentar comprender el misticismo de la religión, se dice que paró enfadada en este lugar en su marcha de la ciudad y, mirando hacia Ávila, mientras se quitaba las sandalias y las sacudía, dijo: “De Ávila, ni el polvo”. Menos mal que, más tarde, se reconcilió con su tierra natal.

Este lugar también está vinculado a otra leyenda que te vamos a contar.

La primera historia comienza en 1157, con la celebración del fin de la epidemia de la peste en la ciudad.

La gente de la ciudad hizo una romería hacia la ermita de San Leonardo, como agradecimiento de haber sobrevivido.

Acudió todo el mundo a la romería, sin darse cuenta de que los musulmanes estaban acechando desde sus posiciones, y aprovecharon que la ciudad estaba vacía para asaltarla y robar todo lo que encontraron de valor, para después, huir con el botín.

Al enterarse de lo ocurrido, los regidores Nuño Rabia y Gómez Acedo reúnen hombres para iniciar la persecución de los ladrones, y se dividieron en dos grupos para intentar cercar a los saqueadores.

Sin embargo, el grupo, que no estaba bajo su mando, retrocede hacia Ávila y se encierran en la ciudad.

El otro grupo, que estaba persiguiendo a los ladrones, recuperó lo saqueado y al volver al Ávila se encontraron con la sorpresa de que las puertas de las murallas estaban cerradas, y los traidores se habían asignado puestos de alcaides.

Para liberar la ciudad, estos personajes pidieron la mitad de lo robado.

Se armó tanto jaleo, que el propio rey Sancho III de Castilla, acudió para ayudar, entrando a la ciudad de Ávila por la fuerza y echar a los traidores.

La sentencia, por orden del rey, para este grupo, fue que vivirían siempre extramuros sin ningún tipo de privilegio, dando así el origen a los arrabales de la ciudad.

A pesar de lo ocurrido, las autoridades municipales decidieron que la romería se repitiera anualmente y por ello se construyó este monumento de los 4 postes, para recordar los acontecimientos de ese año.

Volviendo de nuevo a la actualidad, una de las curiosidades menos esperadas de este lugar, es que hay un puente donde las parejas de enamorados sellan su amor con candados, a este puente se le conoce como “el puente de los candados”.

Justo encima del humilladero de los 4 postes tienes a las letronas de ávila. Acércate a ellas para hacerte un buen selfi.

Letras de Ávila

Las letras de Ávila son una estrategia para promocionar la ciudad a través de los selfis y fotos que se toman los visitantes.

A día de hoy las podemos encontrar en muchas ciudades.

Estas, concretamente, están en lo alto del mirador del humilladero, y detrás de ellas, tenemos, como protagonista, las murallas de Ávila, que son la representación de la ciudad. Aprovecha a disfrutar de la bonita estampa, que ya comenzamos nuestro descenso y vamos llegando al final del tour.

Baja con cuidado por la misma calle por la que subiste, y esta vez cruza por el puente medieval, en vez del por el puente moderno.

Puente Medieval

Disfruta de este pequeño paso por el puente de origen romano y observa que bonita estampa se ve de la muralla desde el puente.

Como ya te hemos comentado antes, este puente era de origen romano y tuvo que ser reconstruido posteriormente, pero, ¿qué le pasó para que tuviera que ser reconstruido?

Los arcos del puente fueron destruidos y cortados por la invasión musulmana que entró por el sur de la península en el año 711, solo que a Ávila tardaron 3 años en llegar.

La función de derruir el puente era para controlar y dificultar la entrada a la ciudad en caso de reconquista cristiana por el lado oeste de la muralla.

Vas a salir del puente hacia la derecha y comenzar un paseo por el lado externo de la muralla, por Carretera de Burgohondo, y sigue todo recto hasta el desvío del Paseo del Rastro, a la izquierda.

Sigue todo recto hasta el final de la calle y gira a mano izquierda para seguir por Paseo del Rastro, gira a la derecha y poco después de la puerta de la Santa, a la derecha, tendrás el centro de Interpretación del Misticismo.

Centro de Interpretación del Misticismo

El Centro de Interpretación del Misticismo es un lugar que pasa desapercibido y más actualmente porque se encuentra cerrado de forma temporal y no sabemos si volverá a abrir en algún momento.

Se sitúa en el exterior de la muralla, justo delante de la Puerta de la Santa, cuyo nombre proviene de que al otro lado está la Iglesia a Santa Teresa.

Pero aunque pase desapercibido, es un lugar muy especial, puesto que es el único centro de este tipo que hay en toda Europa, y que tenía por objetivo, hacer una inmersión mística al visitante, y para ello le hacía recorrer 4 salas:

La tradición” era el nombre de la primera sala, vinculando el misticismo presente en la humanidad con la historia de la misma.

La sala dos era la del “conocimiento del yo” es decir, conocerse a uno mismo y saber estar en soledad con uno mismo.

La penúltima sala era la sala que unía al visitante con Dios, y la sala es “la iluminación”.

La última sala, “la acción” es el retorno del mundo místico.

Vuelve a incorporarte al Paseo Rastro para llegar hasta la Puerta del Rastro, el final de este tramo.

Paseo Rastro

El Paseo del Rastro de Ávila es como ese amigo genial que te lleva a dar una vuelta relajante por la naturaleza y la historia.

En este paseo se puede caminar por senderos rodeados de colinas suaves y ver la icónica Muralla de Ávila desde ángulos que te dejarán impresionado.

Es el lugar donde ocurre la Feria de Santa Teresa, ¡una fiesta local que es puro sabor!

Se trata de un conjunto de eventos culturales, buena comida y diversión para todos.

Y si eres de los que les gusta ejercitar las piernas, también es ideal para ciclistas y corredores.

Si necesitas un respiro, no te preocupes. Hay rincones acogedores para relajarte, hacer un pícnic o simplemente admirar la vista.

El paseo es perfecto para todos, desde trotamundos experimentados hasta curiosos de todas las edades.

Sigue todo recto, y a la izquierda, tendrás la puerta del rastro, el indicativo de que este precioso lugar llega a su fin, y también se acerca el final de este tour, ¡ánimo que ya queda menos!

Puerta del Rastro

La Puerta del Rastro original databa del siglo XII y fue la última puerta que se añadió a la muralla de la ciudad. Tiene varios nombres, como la Puerta del Grajal o de la Estrella o de los Dávila, debido a que está situada al lado de este famoso palacio que te explicamos en el tour de Ávila intramuros.

A lo largo de los años, esta puerta sufrió varias modificaciones, como muchos de los monumentos y lugares que hemos visto.

Una de estas modificaciones, fue el enorme arco carpanel añadido en el frontal para cobijar un poco la puerta y que servía también para vigilar y mantener a los soldados tapados en caso de lluvias. Este arco se añadió en el siglo XVI.

Vas a rodear la esquina de la muralla, y antes de llegar a la siguiente puerta, a la izquierda, tendrás en busto en memoria a la reina Isabel la Católica, el penúltimo punto del recorrido.

Monumento a Isabel la Católica

Este busto es un monumento para la memoria de Isabel la Católica, fue puesto aquí para celebrar los 550 años de la muerte de la reina Isabel.

Isabel fue una reina muy importante de Castilla, era una mujer de carácter implacable y muy ambiciosa, una de las curiosidades que rondan su vida es que fue ella misma la que eligió su pretendiente, que fue Fernando de Aragón.

Esta reina tenía su propia corte, aparte de la que tenía con su marido. La corte de Isabel era una corte de mujeres intelectuales, místicas, que eran también amigas y confidentes.

Mientras Isabel desarrollaba su brillante reinado, vivió seis embarazos. Tristemente, solo tuvo cinco hijos que consiguieron llegar a la adultez y sus vidas no fueron especialmente fáciles, se llamaban: Isabel, Juan, Juana, María y Catalina. Esta última se casó con Enrique VIII, y dio a luz a María I Tudor.

Si no has visto la serie de los Tudor, te la recomendamos para acercarte un poco a una parte de la historia de Castilla.

Volviendo a la escultura, fue mandada hacer por la Universidad Católica de Ávila y se inauguró el 13 de mayo de 2019.

Sigue todo recto y acércate a la enorme puerta del Alcázar.

Puerta del Alcázar

Estás en la última parada del tour, ¡enhorabuena por la caminata!

Esta es la puerta del Alcázar, la entrada principal a la ciudad intramuros, una puerta majestuosa que encabeza las 9 puertas que tiene la muralla y que ya has visto a lo largo de este tour.

Los muros de esta puerta albergan muchas historias que contar y que podrás descubrir en nuestro tour de Ávila intramuros, ya que esta es la primera parada de ese tour.

Has llegado al final del tour de Ávila Extramuros, por lo que te recomendamos continuar el tour con Ávila Intramuros, donde conocerás la historia de la ciudad, sus palacios, su gastronomía y sus rincones más místicos.

Esperamos que este tour te haya servido de ayuda para conocer más los alrededores de la ciudad y te haya gustado, haznos saber tu opinión.

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Ávila Extramuros
Walking
28 Stops
1d 3h