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Puerta del Sol

La puerta del Sol es uno de los puntos de encuentro más importantes de Madrid, para madrileños y para visitantes.

Ninguna otra plaza en la ciudad lleva el nombre de “puerta” en vez del de “plaza”. Su nombre se debe a la primera muralla que se erigió en la confluencia entre las calles Montera y Carretas durante la guerra de las Comunidades en 1520, cuya puerta principal tenía dibujado un sol, se cree que por su orientación hacia levante, ya que a través de la puerta se podía ver el sol.

La muralla fue derribada en 1570 para ensanchar la salida de la ciudad. Pero el nombre popular permaneció hasta nuestros días. Actualmente, es, mucho más que una plaza, una referencia en la ciudad. Y tiene muchas cosas que ver sin salir de sus contornos.

Otra de las curiosidades de porque se llama Sol, es por la forma que tiene, si nos ponemos desde arriba, como vista de pájaro, vemos la forma de semicírculo y de él salen diez calles que serían los rayos de ese sol.

Además de los motivos que hemos visto, otro por el que es tan famosa la Puerta del Sol, al menos entre los españoles, es porque aquí es donde se celebran y desde donde se retransmiten las campanadas cada año el 31 de diciembre, noche vieja.

Para seguir explicando elementos importantes de esta plaza vas a acercarte a la estatua del oso y el madroño.

El Oso y el Madroño

La escultura de “El Oso y el Madroño” fue inaugurada en el año 1967, mide 4 metros y pesa aproximadamente 20 toneladas. Aunque el símbolo existe desde el siglo XIII, en el que ya se usaba en escudos, estandartes y banderas. Representa a la ciudad de Madrid y posiblemente a épocas anteriores en las que aún había osos en la sierra que bordean a la ciudad y aún había madroños.

Pero te preguntarás, ¿por qué un oso? Si en Madrid no hay osos… Una de las curiosidades de este oso es que se cree que el escultor que hizo la obra, se inspiró en el oso llamado Felipe, que fue capturado en Asturias y puesto en la Casa de las Fieras del parque del Retiro.

Pues esto es una curiosidad que se debe a que el cielo nocturno que vemos desde Madrid, siempre se ve la Osa Mayor, y es por eso que existe la creencia de que el oso no es un oso, sino una osa, y las estrellas de la bandera de Madrid son las estrellas que conforman la Osa Mayor.

Según muchos estudiosos, no se trata de un oso sino de una osa. Por ejemplo, López de Hoyos, en su Declaración de Armas, apunta que la “la osa del Escudo de Madrid está fundamentada en las siete estrellas que conforman la constelación de la Osa Mayor”.

Un hecho que parece no gustó a la Iglesia y con el paso de los años se fue olvidando el género original del animal para mutarlo en masculino.

En el año 2022 esta estatua cumplió 55 años y a día de hoy sigue siendo una atracción para los visitantes. No te olvides de hacerte una foto con ella.

Para encontrar el siguiente punto debemos elevar un poco la cabeza para mirar sobre los edificios, al otro lado de la plaza, en el lado derecho, veremos sobre un edificio un anuncio muy particular. Acércate para saber de qué se trata.

Anuncio Luminoso del Tío Pepe

Este anuncio fue retirado en abril del 2011 debido a las obras del inmueble, pero volvió a instalarse en abril de 2014, y sigue hasta nuestros días.

Si nos giramos después de ver el anuncio del Tío Pepe, justo el edificio de en frente, de color rojo, es el edificio más importante de la Puerta del Sol, La Real Casa de Correos.

No vamos a cruzar, sino que lo vamos a admirar desde este lado de Sol, para poder verlo en todo su esplendor.

Real Casa de Correos

El edificio más imponente y a la vez el más antiguo de la Puerta del Sol, es la Real Casa de Correos. Fue construida en el siglo XVIII para recibir y guardar el correo que llegaba de otras partes de España hasta el momento de su distribución. Aunque también tuvo otros usos, ya que fue ministerio y también una cárcel. En la actualidad alberga la presidencia del gobierno de la Comunidad de Madrid.

Sobre el tejado se construyó, ya en el XIX, una torre en cuyo interior se colocó un famoso reloj. Se trata del reloj obsequio del relojero Losada, que hoy sirve para cumplir el ritual de las doce campanadas en fin de año.

En la misma acera en la que nos encontramos, a mano izquierda, encontraremos la placa del K.M.0, tu siguiente punto.

Placa de KM.0

Pero a nivel mundial, se la conoce porque de esta plaza nace la red de carreteras radiales del estado. Para identificar con exactitud este punto existe una Placa del Kilómetro Cero en la acera junto a la Casa de Correos. Si te acercas, puedes ver el mapa de España con sus carreteras radiales como hilos de oro. El lema de este kilómetro es el Origen de las carreteras radiales.

Otro de los elementos importantes que podemos encontrar en esta plaza, pero que queda a mano contraria, es el Oso y el madroño, cuya representación en muy simbólica y figura también en la propia bandera de Madrid.

Para llegar al siguiente punto tendremos que salir de Puerta del Sol por la Calle Mayor, dejando a la izquierda la Real Casa de Correos y a la derecha la Estatua ecuestre de Carlos III. Después giraremos a la izquierda hacia la Calle de Postas.

Calle de Postas

Vas a hacer una mini parada en la Calle de Postas donde te vamos a dar una serie de consejos que no solo se aplican a Madrid, sino que también se aplican a otras ciudades.

Cada vez que vayamos a una ciudad, o si nos damos un paseo por el centro de Madrid y no nos fijamos, lo único que vamos a ver son tiendas, McDonald’s e incluso casas de apuestas.

Pero la triste realidad es que cada vez que abrimos un mapa de Madrid, lo primero que se suele preguntar es que donde está el Primark gigante de la Gran Vía.

Tú, que estás dando un paseo por Madrid de otra forma, conocerás rincones muy bonitos y tranquilos fuera de lo que es el ajetreo del día a día. Además de tener una toma de contacto con el lado histórico y cultural de la ciudad. Para ello vas a hacer un pequeño esfuerzo y vas a levantar la cabeza, y ver más allá de las tiendas, solo así, no te perderás ni un detalle histórico.

Todos estos detalles que vas a ir viendo, te van a ir dando pistas sobre la historia, esos detalles son las placas de las calles de la ciudad. Estas placas, aunque parezcan muy antiguas, son de los últimos diseños que se han puesto en las calles del centro histórico y solo se han puesto en las calles que te dicen el porqué de este lugar. Entre el dibujo y el nombre de la calle se puede adivinar de que se trataba.

Concretamente, la Calle de Postas, el dibujo que vemos es un carruaje con caballos, y hemos dejado atrás la Casa Real de Correos que ahora es la Casa del Gobierno de la Comunidad, pero antiguamente era la Casa de la Posta, o la Casa del Correo, es decir, al sitio al que llegaba el correo de toda la península, ya fuera para quedarse en Madrid o para distribuirse por otras zonas.

Si paseamos por esta zona veremos que muchas calles tienen nombres de oficios, esto se debe a que antiguamente en la Plaza Mayor estaba el mercado y los que vendían sus productos eran los propios profesionales, algunas de las calles que podemos ver alrededor son: la calle de los esparteros, la calle de bordadores, la calle de costureras, la calle de cuchilleros.

Por último y no menos importante, la Calle Mayor, si te preguntáramos por calles antes de conocer todas estas que hemos mencionado, seguro que la primera que se te vendría a la cabeza es la Calle Mayor, porque en todas las ciudades e incluso pueblos, hay una.

Aunque seguramente, y preguntando por Madrid, se te han venido a la cabeza otra como Gran Vía, La Castellana, Fuencarral,... unas calles mucho más grandes que la Calle Mayor. Esto se debe al inmenso crecimiento que ha ido teniendo la ciudad, y esto ha hecho que muchos lugares históricos queden escondidos debido a estas otras inmensidades, como por ejemplo la Calle Mayor.

Vas a continuar por la calle de Postas y te vas a ir fijando en los establecimientos de la izquierda porque ahí están nuestros siguientes puntos antes de llegar a la calle de la sal.

Sobrinos de Pérez

Esta es una de las curiosidades de esta calle: una tienda de artículos religiosos donde se ofrecen miniaturas, estampitas, rosarios e incluso orfebrería y casullas, que son las sotanas que usan los curas en diversos actos.

Tradicionalmente, en España, era común llevar estampitas de santos en la cartera o en el coche, así como rosarios y otros artículos religiosos de manera cotidiana.

Una práctica arraigada y que persiste hasta el día de hoy es la colocación del Belén en casa durante la época de Navidad. Estos belenes están compuestos por diversas figuritas, que incluyen pastorcillos con sus ovejitas, los tres Reyes Magos, la mula, el buey, Jesús con el pesebre, la Virgen María y José.

El siguiente punto está justo al lado de esta tienda.

Museo del Jamón

¡Bienvenidos al "Museo del Jamón"! Este no es tu museo convencional, ¡es mucho mejor! Aquí, en lugar de obras de arte, te sumergirás en la rica tradición culinaria española, especialmente en la magia del jamón. Imagina un lugar donde los azulejos, los barriles de vino y el aroma a jamón llenan el aire, transportándote a la esencia misma de España.

Encontrarás una variedad impresionante de jamones y embutidos ibéricos. Desde el sutil Jamón Serrano hasta la exquisitez del Jamón Ibérico, cada bocado es una experiencia que deleitará tus sentidos. Pero no se trata solo del jamón, ¡aquí también podrás disfrutar de la auténtica cocina española! Desde tapas variadas hasta paella, cada plato es una oda a la deliciosa tradición culinaria de España.

Para encontrar el siguiente punto, tenemos que seguir unos pocos metros por la Calle de Postas y a la izquierda tendremos la pequeña Calle de la Sal donde tendremos varios puntos para explicar.

Trampantojos de la Calle de la Sal

Estás en la Calle de la Sal, aquí vamos a explicar una serie de curiosidades antes de seguir hacia la Plaza Mayor.

Si levantas la mirada verás muchos balcones, y en el edificio que hace esquina, en frente de la relojería, verás una serie de trampantojos muy curiosos que simulan balcones. La palabra trampantojo viene de “trampa para el ojo” y su función es engañar al ojo, así de sencillo.

Si pasas por delante de estos trampantojos sin fijarte mucho, te pueden llegar a confundir y te pueden dar la sensación de que son ventanas de verdad.

Esas pinturas las hizo Antonio Mingote, que es un humorista muy conocido y están ambientadas en el Madrid Galdosiano, que es como se llama al Madrid del siglo XIX por Benito Pérez Galdós.

Si te giras a la izquierda, veremos el edificio colorido y peculiar que está justo en frente, lo explicaremos a continuación.

La Posada del Peine

Si te das la vuelta y dejas la Plaza Mayor de espaldas, podrás ver un edificio muy decorado, que se llama la Posada del Peine. Uno de los hoteles más antiguos del mundo, empezaron a trabajar en el año 1610, que se sepa, y la posada se llama así porque en ese hotel tuvieron la idea de ponerle un “amenity” a las habitaciones. Al igual que ahora vas a un hotel y te encuentras botecitos de gel y champú, jabón, ... Pues en la posada del peine, pusieron un peine a cada una de las habitaciones, eso sí, era un peine atado con una correa para que no se lo llevaran.

Lo único, pues que te peinabas con el peine con el que se peinaba todo el mundo, que a algunos no les haría mucha gracia, pero imagínate en el siglo XVII era todo un lujo pasar una noche calentito y poder peinarse antes de salir al día siguiente.

Si damos un pequeño giro y nos ponemos de frente al arco para acceder a la Plaza Mayor, justo antes de entrar, a la derecha veremos al relojero de la Calle de la Sal en uno de los balcones.

El relojero de la Calle de la Sal

Si nos ponemos otra vez mirando a los trampantojos, justo en el edificio de en frente, verás a uno de los grandes desconocidos, incluso para algunos madrileños, es el relojero de la Calle Sal, como ves, se trata de un simpático artesano relojero que asoma a uno de los balcones del primer piso.

El Relojero de la calle de la Sal forma parte del carillón que da la hora con música de campanas. Los sonidos son como de cuento, una mágica melodía en una zona especial de la ciudad. La gracia de la figura, con su colorido y sus lentos movimientos, hacen detenerse a los paseantes.

En este carillón podemos encontrar varios relojes, uno de ellos de arena y otro de tipo cuco. El que lleva el Relojero en su mano ofrece la hora peninsular española. En cuanto a la música que suena, se trata de fragmentos del chotis Madrid y de la zarzuela La Gran Vía.

Justo debajo vemos una relojería, que la explicaremos en el siguiente punto.

Antigua relojería

En el panel que sirve de barandilla al Relojero, encontramos también un reloj solar con la firma de Antonio Mingote. El dibujante también diseñó otro carillón madrileño, el carillón goyesco del edificio Plus Ultra. Por estas y otras muchas aportaciones a Madrid, hoy encontramos un monumento al dibujante en el Parque del Retiro.

El Relojero de la calle de la Sal está encima de la Antigua Relojería. Este establecimiento tradicional típico madrileño fue fundado en 1880, cuando todavía se utilizaban relojes de bolsillo. El local presenta una cuidada estética exterior para recordar el Madrid galdosiano.

En la Antigua Relojería encontramos relojes de todo tipo, con especial atención a los tradicionales, como los relojes de cuco, de bolsillo, de mesa o de antesala. La mayoría de estos relojes están diseñados tanto para dar la hora como para decorar.

A continuación vas a pasar por el arco que tienes justo a mano izquierda para acceder a la Plaza Mayor, el siguiente punto está en el edificio que parece el ayuntamiento, a la derecha.

Plaza Mayor

La plaza Mayor es una de las plazas más populares de la ciudad. Su origen se remonta a una antigua laguna que había justo en esta zona, conocida como la Laguna de los Lujanes, de una familia noble muy importante.

Más que una laguna era un terreno pantanoso porque tenía muy poca agua, y como Madrid estaba creciendo muy rápido se mandó desecar, así que, como puedes ver, se quedó una buena explanada en el centro de Madrid.

También tiene su origen en una antigua villa medieval del siglo XVI, y era en donde confluían los caminos de Atocha y Toledo. Durante mucho tiempo circulaba el tráfico por aquí, pero ahora es un sitio ideal para disfrutar de un café o una “caña” en las terrazas de los bares y restaurantes.

Se cuenta, que una de las calles era conocida como la “calle de la amargura”, y es que en España tenemos el dicho de “me traes por el camino de la amargura”. Se cree que esta calle se llamaba así porque era por donde paseaban los presos para ir a la plaza a ser ejecutados, lo cual era un paseo muy amargo y triste.

Actualmente, se la conoce como la calle 7 de julio, que conmemora un hecho histórico muy importante para Madrid, ya que aquí tuvo lugar un enfrentamiento entre la Milicia Nacional, formada por burgueses liberales, y la guardia Real Sublevada, que salió a escondidas y en silencio para dar una especie de golpe de Estado.

Finalmente, la guardia Real sublevada acabó cayendo, y hay quien dice que fue por una orden del propio rey.

Lo curioso de esta plaza es que alberga el edificio más alto de la época, se encuentra justo donde el arco de Cuchilleros, y tiene siete pisos por todos los lados del edificio, aunque haya escaleras de cambio de altura.

En las farolas veremos grabados con escenas de los hechos más importantes que ocurrieron en la plaza, es por ello que debes prestarles atención, puesto que nos muestran las antiguas corridas de toros que se celebraban aquí, así como los Carnavales y representaciones teatrales. Además, también muestran los ajusticiamientos públicos que se realizaban a los pies de la casa de la Carnicería.

Veremos algunos balcones escondidos que no dan directamente a la plaza, concretamente en el arco de cuchilleros. Esto se debe a que Felipe IV fue descubierto con una de sus amantes asomada a un balcón. Debido al enfado de su mujer, el rey mandó remodelar el balcón de su amante, María Calderón, para que pudiera seguir viendo los espectáculos de forma discreta. El balcón original se conoce como el balcón de Marizápalos.

Todas estas historias y curiosidades que te estamos contando están muy bien, pero una que de verdad te va a interesar, es que en esta zona hay muchos lugares donde se come uno de los manjares más exquisitos que realmente te va a sorprender, el bocata de calamares.

Este bocata es una excelente opción para hacer una pequeña paradita a comer en cualquier momento y tomarte un respiro. Lo normal es acompañarlo con una cañita bien fresquita que sienta fenomenal.

¿Dónde puedes encontrar un buen lugar donde probar este bocata? Saliendo por la Calle de las Botoneras, podrás encontrar el bar La Ideal, si no tienes otro bar por la calle de Postas, cerca de Sol, este bar se llama Bar Postas.

En España tenemos un horario diferente para las comidas, y es que se suele comer entre las 2 y las 3 de la tarde, incluso entre semana, pero ¿y qué ocurre los fines de semana? Los domingos, concretamente, es cuando se sale a tomar el vermú.

Este vermú se trata de salir a tomar algo sobre las 12 o la 1 del mediodía, tradicionalmente se hace los domingos, pero a día de hoy, siempre que hay sol, se aprovecha a ir a una terracita con amigos, a tomarse unas cañas o unos vinitos. Muchas veces cuando se hace el vermú no se necesita comer realmente porque en los bares te sirven de forma gratuita, en la mayoría de los casos, una tapa o un pincho.

También tenemos que dura hasta las 5 o 6 de la tarde, un poco dejándote llevar por las buenas compañías, la bebida y los pinchos.

Ahora vamos a hablar de la leyenda de la estatua de Felipe III, la estatua ecuestre que podemos ver casi en medio de la plaza mayor.

Estatua de Felipe III

Antes, todos los reyes tenían una estatua ecuestre en la Casa de Campo, que era el coto de caza real, hasta que la reina Isabel II, las trajo a la ciudad de Madrid y las distribuyó por diferentes plazas, no solo para decorarla, sino para que la gente de la ciudad les pusiera cara a sus reyes.

En el año 1848 va a parar en esta plaza la estatua ecuestre de Felipe III, y al poco tiempo de traerla, empieza a hacer cosas un poco raras. Pero, ¿qué puede hacer de raro una estatua?

Imagínate que tienes que pasar por aquí todas las noches, día tras día, de vuelta del trabajo a casa, cruzar de punta a punta la plaza sin ningún tipo de iluminación, ya que por aquella época apenas se veía por las noches.

No se veía a nada ni nadie moverse, pero se podía oír perfectamente cómo el caballo de Felipe III no paraba de trotar, todo el rato.

La gente por aquel entonces era muy supersticiosa, y se empezó a asustar, se empezaron a extender los rumores, y al poco tiempo de los ruidos, el caballo empezó a oler a podrido y empezó a oler la plaza a descomposición, un olor asqueroso.

Fue en este momento cuando la gente empezó a decir que el caballo de Felipe III estaba maldito, y ya todos los reyes acabaron malditos por contagio. Esta maldición, de todos los reyes, va a ser desmentida en el año 1931, y es que en ese año, en España, pasa algo muy importante que fue la proclamación de la Segunda República Española.

Se vinieron aquí, a la plaza mayor, dos republicanos eufóricos, a celebrar la proclamación a los pies del rey y su caballo. Evidentemente, esta celebración no iba a ser buena idea para nada, ya que se les ocurrió ponerle un petardo a la boca del caballo del rey. Una vez puesto el petardo, se fueron corriendo, se taparon para que no les cayeran los metales encima y muchos habríamos pagado por verles las caras cuando se quitaron las manos de la cabeza y vieron lo que había pasado.

No entendieron nada, puesto que se encontraron rodeados de plumas y huesecillos de pájaros, no sabían que había pasado ni querían hacerles un favor a los reyes, pero al final, se lo acabaron haciendo por la broma.

Acababan de desvelar que no había ninguna maldición para ningún rey, lo único que pasaba es que la estatua está hecha en bronce, y para que no pesara, la hicieron hueca por dentro, y se había dejado un agujero en la boca del caballo por donde los pajaritos entraban buscando calor, pero luego no eran capaces de volver a salir. Lo intentaban como locos, y por eso parecía que sonaban los cascos del caballo, y cuando los pajaritos no podían más, se caían al fondo de la panza con el resto de pajaritos muertos en descomposición.

Imagínate como debía de oler eso después de casi 90 años, que es lo que se tiraron pensando los madrileños, que estaba maldito.

El caballo se tuvo que arreglar porque la explosión lo dejó muy destrozado, estuvo 20 años en reparación hasta que lo trajeron de vuelta, y dejaron la boca del caballo tapada para que no volviera a ocurrir.

Desde aquí, vas a salir por el arco de cuchilleros, para recorrer la cava de San Miguel y después llegar al mercado de San Miguel.

Cava Baja

Esta calle de aquí se la conoce como la Cava de San Miguel o Cava Baja. Estas cavas son las que ocupaban el lugar de los fosos defensivos que se situaban justo delante de las murallas de la ciudad.

Si miras bien a tu alrededor verás que esta calle es un tanto peculiar… esto se debe a que las casas están inclinadas, pero, ¿por qué ocurre esto? Las casas están curvadas hacia fuera porque funcionan de muros de sujeción de la parte de atrás de la Plaza Mayor.

El desnivel existente entre la cava y la plaza se puede contemplar en las escaleras de piedra del Arco de Cuchilleros. Por este motivo, la fachada trasera de las casas de ese lado de la plaza fueron las únicas que en Madrid tenían una altura de ocho pisos. Algo inaudito en aquella época.

Las casas de vivos colores, sus paredes de ladrillo visto, la curvatura típica de la calle o su ambiente, lleno de mesones. Esta mezcla de sensaciones conforman una de las calles más pintorescas y bonitas de Madrid, uno de esos lugares que en principio fue de paso, pero, desde su sencillez, supo ganarse el corazón de madrileños y visitantes.

Si paseas por ella, mejor hazlo sin prisas. Saboreándola de principio a fin, además de que puedes hacerlo literalmente, ya que hay un montón de mesones donde puedes parar a comer.

Seguimos todo recto por esta calle y a mano izquierda, tenemos la plaza de San Miguel con su famoso mercado.

Mercado de San Miguel

Este es el mercado de San Miguel, que antiguamente se hacía al aire libre, pero debido al calor que hacía en algunas temporadas, los alimentos se echaban a perder muy rápido y la gente se ponía mala.

Para evitarlo, el ayuntamiento manda construir los primeros 5 mercados municipales en el año 1885, como el Mercado de la Paz, el Mercado de Chamberí, el Mercado de la Cebada, el Mercado de San Antón, y finalmente el Mercado de San Miguel.

Los cuatro primeros han sido reformados y ampliados, sin conservar prácticamente nada de su estética original, y que si los vemos a día de hoy, no se parecen en nada a este.

En el caso de San Miguel, sí que se hizo una pequeña reforma, pero respetando la estética original, y menos mal, porque es un edificio precioso, que además el estilo corresponde a la escuela arquitectónica de Eiffel, es decir, de los mismos que hicieron la Torre Eiffel de París. Se caracterizan por tener las estructuras en hierro y en San Miguel, lo podemos ver claramente, acompañado de enormes cristaleras.

En un inicio, este mercado funcionaba como mercado de abastecimiento, pero a día de hoy, a excepción de los que viven en la plaza mayor de Madrid, no es muy posible realizar la compra del día a día porque además es bastante caro.

En su interior podemos encontrar un sin fin de productos de muy buena calidad gastronómica, además de pequeños establecimientos a modo de bar donde se pueden disfrutar de tapas y una pequeña bebida.

Para los amantes del vermú, es perfecto.

Nos incorporamos para seguir la calle mayor, vamos a ir fijándonos sobre todo en los establecimientos del lado izquierdo hasta llegar a una farmacia muy bonita, antes de esa farmacia, verás unos árboles en hilera por la calle, son madroños. Eso será lo que vamos a explicar en nuestro siguiente punto.

Licor de Madroño

Uno de los símbolos que tienes aquí, en frente de la farmacia y en hilera, son los madroños, estos arbolitos de donde sale un fruto rojo que es comestible, hay que tener cuidado con estos frutos porque tienen propiedades etílicas, por lo que si tomas muchos… ya te puedes imaginar lo que pasa después.

De estos frutos se saca el licor de madroño, que es posible que puedas encontrar en el mercado de San Miguel que has visto en el punto anterior.

Este licor se toma tradicionalmente en un vaso de barquillo impermeabilizado de chocolate, se deja macerar el licor en el chocolate, luego te bebes el licor y te comes el barquillo. Esto es, además, superecológico porque no dejamos ningún residuo.

El siguiente punto es fácil de encontrar, tan solo, es avanzar un poquito y a la izquierda veremos la farmacia de la Reina Madre.

Farmacia de la Reina Madre

La Farmacia de la Reina Madre es el negocio más antiguo de la ciudad de Madrid, en su placa y en su letrero pone que trabaja desde 1578, más o menos de cuando Madrid fue nombrada capital.

Esta farmacia fue fundada por un alquimista Veneciano y fue la que administraba a la familia real durante el reinado de Felipe V, el primer rey de los Borbones. La segunda esposa de ese rey, la reina Isabel de Farnesio, tenía mucho miedo de los envenenamientos que pudieran provenir de la botica que se encontraba en el Alcázar Real.

Los reyes dejaron de comprar en su propia botica y todos los medicamentos en ese momento, salían de aquí, pero no caminando por la Calle Mayor, que los vería todo el mundo, claro. Los llevaban por un pasadizo subterráneo que todavía existe a día de hoy que va desde la farmacia hasta el Alcázar, pero estos pasadizos subterráneos están ya tapiados, pero se tiene la intención de que se puedan visitar.

Para llegar al siguiente punto, continúa la calle hacia abajo hasta llegar a una plaza a la izquierda.

Plaza de la Villa

Estás en la Plaza de la Villa y en este punto vamos a hablar de arquitectura. Este punto en muy importante históricamente hablando y apenas hay gente que lo conoce, a excepción de los madrileños que viven por la zona y alrededores.

El edificio de las torres, a los lados, fue el ayuntamiento de Madrid en otra época, fue hace 15 años cuando se traslada a la plaza Cibeles, concretamente al antiguo palacio de Comunicaciones.

Pero desde siempre, esta ha sido la plaza del Ayuntamiento y es una pena que mucha gente no la conoce por lo bonita que es, además, es una plaza en medio de Madrid, con tres edificios de tres estilos muy particulares de la arquitectura española.

A la izquierda tenemos la casa y torre de los Lujanes del siglo XV, considera el edificio civil más antiguo que sigue en pie. El estilo arquitectónico gótico-mudéjar, estos musulmanes que convivían con los cristianos y que tenían su propio estilo arquitectónico en el que puedes ver, por ejemplo, arcos de herradura ciegos en la parte más alta de la torre.

Al fondo de la plaza tenemos la Casa de Cisneros de siglo XVI, se llama así porque vivía el sobrino del cardenal. El estilo arquitectónico de este lugar es el renacentista y plateresco, que en España, cuando escuchamos hablar de este segundo estilo, se nos viene a la cabeza la Universidad de Salamanca, con mucha decoración, muy detallista y que recordaba al trabajo de los platereros. Hay una enorme diferencia entre la decoración de la Universidad de Salamanca con la Casa de Cisneros, porque la Universidad es un siglo anterior y es gótica-plateresca, por lo que buscaban mayor decoración que el renacentista-plateresco del siglo XVI.

Para terminar este punto, te vas a fijar en el último edificio, el antiguo ayuntamiento situado a la derecha, en frente de la Torre de los Lujanes. El arquitecto del ayuntamiento fue Juan de Herrera, que tuvo un estilo arquitectónico propio, el barroco herreriano.

Juan de Herrera fue un arquitecto superimportante para Madrid porque coincidió que él era el arquitecto del rey en el momento en el que Madrid fue nombrada capital. Como veníamos diciendo antes, Madrid era un pueblecito, así que imagínate el trabajo que tenía por hacer Juan de Herrera.

Por lo que el rey le pidió que le pusiera Madrid elegante, acorde con lo que suponía ser la capital de un país, y Juan de Herrera se puso a hacer un montón de planos de edificios, los planos de la casa de la Villa, los planos de las casas de la Panadería y de la Carnicería de la plaza mayor.

La realidad fue que Juan de Herrera no llegó a terminar ninguno de estos edificios porque falleció antes, pero le siguió Juan Gómez de Mora. Para ser arquitecto del barroco herreriano, lo primero de todo es que te tenías que llamar Juan.

Juan Gómez de Mora construyó la Casa de la Villa con los planos de Juan de Herrera, y también construyó las Casas de la Panadería y Carnicería con el barroco herreriano, que se quemaron hasta tres veces y que Juan de Villanueva (otro Juan), reconstruyó a casa de la Carnicería y todo el caserío de la plaza con ese barroco herreriano.

Por lo que el barroco herreriano es un estilo muy importante para Madrid, muy característico de la ciudad, y que estuvo muy presente tras la muerte de Juan de Herrera, además de que es un estilo arquitectónico superfácil de reconocer.

Para reconocerlo y poder decir que es barroco herreriano con total seguridad, nos vamos a fijar en 3 características que coinciden en todos los edificios. La primera es que la fachada tiene que ser simétrica, flanqueada por 2 torres y de color rojo, no importa si es ladrillo, pintura, el rojo es para resaltar.

La segunda característica es el tejado a dos aguas cubierto de piedra pizarra de color gris oscuro, esta piedra era un material muy costoso de traer a Madrid, ya que aquí no hay piedra pizarra, y se tenía que traer desde el norte de la Península. Tener piedra Pizarra en lugares que nieva mucho es algo muy práctico porque es muy buen aislante, pero aquí en Madrid se puso de modo estético, simplemente, para hacer un guiño a la arquitectura de la Europa del Norte, que era de donde venían los reyes.

La última característica y la más fácil de ver desde lo lejos y en lo alto de los edificios, concretamente en la cúspide de los chapiteles de las torres, verás la bola o esfera herreriana. Esas bolas que hay encima de las torres.

Vas a salir de la Plaza de la Villa, y vas a ir a conocer el templo más antiguo de Madrid que aún sigue en pie.

Plaza de San Nicolás

Si os habéis fijado bien, la calle por la que hemos entrado se llama Juan de Herrera, y eso es porque aquí, en esta Iglesia, fue enterrado este arquitecto tan importante para Madrid.

Está enterrado en la cripta de esta Iglesia que se llama la Iglesia de San Nicolás de los Servitas y Orden de los Siervos de Santa María.

Este nombre es porque este edificio es parte del centro de Madrid más antiguo que sigue en pie. Fue construido en el Siglo XII como una mezquita, y posteriormente, en el siglo XV, se transforma en Iglesia.

De hecho, si te fijas en la torre, podemos ver en el primer cuerpo de ventanas tapiadas, arcos lobulados que son los que tienen forma de flor de trébol, seguidos de otro cuerpo encima de arcos de herradura, ambos propios del arte árabe y difíciles de ver a día de hoy en esta parte de la Península.

A este minarete de la mezquita, se le añadió, posteriormente, el campanario de la Iglesia y el chapitel con la teja pizarra y la bola herreriana. En este caso, como puedes ver, siendo mucho anterior el templo al estilo arquitectónico, se fueron añadiendo, posteriormente, elementos del herreriano.

Vas a continuar por la calle de San Nicolás hasta la calle del Factor, para conocer el palacio real y la catedral de la Almudena. Para ello tendrás que girar hacia la derecha, y luego a la izquierda por la calle del Biombo.

Calle del Factor

La calle del Factor o antiguamente conocida como la calle de los Panes, es la calle donde tienes un precioso mirador que le hace la competencia al mirador del Templo de Debod, solo que aquí verás a los gigantes de Madrid, La Catedral de la Almudena y el Palacio Real.

Podrás disfrutar de algo más que las paredes de estos edificios, si no que es otro de los sitios más recomendados por los locales para ver las preciosas puestas de sol madrileñas.

Lo mejor, sin tráfico de por medio y alejado del bullicio.

Catedral de la Almudena

Desde esta calle tienes unas vistas totalmente diferentes de lo que es el palacio y la catedral, generalmente cometemos el error de ir por abajo, por donde solo ves muros, pero desde aquí tienes otra vista totalmente diferente. Otro precioso momento por el que venir por aquí es en el atardecer, le hace la competición al templo de Debod.

Primero vamos a comenzar hablando de la catedral.

La catedral de la Almudena es la catedral de España más joven, finalizada en el año 1993, tiene 30 años recién cumplidos.

Muchas veces se piensa que este edificio no parece una catedral, sino un edificio civil, y es totalmente normal que se piense esto, porque estamos acostumbrados a ver catedrales con aspectos muy marcados de catedral, ¿no? Como por ejemplo que sea alta, esbelta, más gótica, ... Y cuando llegas y te encuentras la Catedral de la Almudena, pues sorprende.

El estilo arquitectónico es raro de por sí, pero es más raro aún cuando se lo ponemos a una catedral, a este estilo le llamamos estilo ecléctico, que se trata de mezclar varios estilos arquitectónicos diferentes, los simplificas, y haces un collage con ellos.

En este edificio se puede ver un poquito de todo, neoclásico, neogótico, barroco, herreriano…

¿A qué se debe tanta mezcla? Se debe a 3 cositas: la primera es que la construcción duró más de un siglo, unos 112 años, con varias interrupciones largas, una de ellas fue durante la Guerra Civil española. La segunda fue que la financiación de la construcción era privada, a diferencia de catedrales más antiguas. Por último, y quizás más importante, es el terreno donde se sitúa la Catedral de la Almudena, que al parecer es mucho menos firme de los que se pensaba.

A medio día y con un día soleado se puede apreciar más claramente los cambios de color y de piedras, como el de la nave central, que es de un color marrón-beige, en contraste con la parte exterior, que es de color grisáceo.

La parte de color marrón es porque en sus inicios se planteó hacer una catedral tradicional, con planta de cruz que iba a ser mucho más estrecha y tres veces más alta. Finalmente, se tuvieron que cambiar los planos y hacerla más ancha y más baja, es por eso que mucha gente se piensa que es un edificio civil.

En el interior de la iglesia podemos encontrar un órgano impresionante y una talla de la Virgen de la Almudena. El nombre de Almudena viene del árabe, Al-Mudayna que significa la virgen de la muralla.

La virgen de la Almudena es la patrona de la ciudad de Madrid y se celebra el 9 de noviembre.

Cabe destacar una curiosidad de esta catedral y es que en ella solo se ha celebrado una sola boda, la de los príncipes de Asturias.

La visita de la catedral y del Palacio Real son muy recomendables e imprescindibles en una visita a la ciudad.

Vamos a avanzar un poquito por esta calle para ver un poco mejor el Palacio Real, que es el edificio que está justo en frente de la Catedral.

Palacio Real

El Palacio Real, también es conocido como el Palacio de Oriente, fue diseñado durante el siglo XVIII, pero no es la residencia oficial de los reyes de España, ya que estos viven en el palacio de la Zarzuela, a las afueras de la ciudad.

Este palacio es un gran desconocido para mucha gente, incluido para algunos madrileños, ya que es el palacio más grande que existe en toda Europa Occidental. Tiene 4 veces el tamaño del palacio de Buckingham de Londres, y tiene 1.000 habitaciones más que el palacio de Versailles, que no es precisamente pequeño, concretamente 3.418 habitaciones repartidas en 135.000 metros cuadrados, repartidos a su vez en 6 plantas. ¿Puedes ver 6 plantas desde aquí? No, ¿verdad?

Lo que pasa es que literalmente el Palacio Real está construido sobre una colina, es decir, que está en desnivel. Como hemos dicho al principio de este punto, desde este punto vemos su punto más bajito, y más cortito. Pero si nos vamos por la zona de los Jardines de Sabatini, podremos ver el edificio en todo su esplendor.

Previo a este palacio estaba el alcázar de la casa de los Austrias, que fue destruido por un incendio, en la Nochebuena de 1734, dicen las malas lenguas que el primer Borbón, recién sacado del lujo Versailles, estaba tan descontento con este alcázar de madera que la misma noche que se quemó, que casualidad, él estaba fuera.

Este hecho se convirtió el hecho en la forma posiblemente más trágica de acabar el año.

Pero debido a este incendio, el nuevo rey empezó con la construcción de su nuevo palacio de lujo al más puro estilo de Versailles.

La historia del Palacio Real comienza en el año 1738, pero las obras se prolongaron durante nada más y nada menos que 17 años. Una vez terminadas, el rey Carlos III hizo de este enorme edificio su residencia habitual en 1764.

Muchos de ellos fueron mandados llenar de agua para que el rey Felipe IV pudiera viajar en góndola a través de ellos.

Otro de estos secretos, menos conocidos y que se cree más bien que es una leyenda, es sobre el sueño premonitorio de la reina Isabel de Farnesio, que soñó que las 108 estatuas de reyes y reinas de España que decoraban la fachada del palacio, se le caían encima y moría aplastada. Fue tal su preocupación, que su hijo Carlos III ordenó retirarlas para dar tranquilidad a su madre.

Pero los expertos aseguran que era para quitarle peso a la fachada.

Actualmente, se confirmaron 98 estatuas, aunque según varias fuentes había 108 en total, de las cuales 20 están distribuidas por la Plaza de Oriente en dirección este-oeste. Se trata concretamente de los conocidos como “los Reyes Godos” de los cuales eran 5 reyes visigodos y 15 reyes de los reinos cristianos del comienzo de la Reconquista.

El resto de estas estatuas las podemos ver repartidas entre la fachada del Palacio Real, los jardines de Sabatini, el paseo de estatuas de los jardines del Retiro y en el Museo del Ejército.

Este palacio alberga muchos secretos y uno de ellos es que tiene tantos pasadizos subterráneos que podríamos recorrer gran parte de Madrid sin tener que pisar la calle.

Este palacio tiene como tradición que todos los primeros miércoles de cada mes hacen un cambio de guardia a las 12 de la mañana (excepto en enero, agosto y septiembre), en algunas ocasiones puede ser cancelado cuando hay un acto oficial o por condiciones meteorológicas adversas, pero el tiempo no suele ser un problema.

Al comprar la entrada se puede escoger, hacer la visita libre o guiada. Es recomendable comprar las entradas con un mes de antelación, ya que suele estar muy concurrido. La visita al palacio de Madrid puede durar hasta 2 horas máximo.

Dentro del palacio podremos visitar numerosas salas como la armería real donde podremos ver escudos y armas de todo tipo; la farmacia real en la que veremos una recreación muy real de un antiguo laboratorio. Además de todos los salones reales donde los reyes hacían su vida y cada cual tenía un estilo diferente acorde con la persona de la corte que lo habitaba.

Pero de todas las salas, la del trono es la más espectacular.

A este nuevo Palacio de Oriente lo rodean unos jardines espectaculares que se llaman los jardines del Campo del Moro, cuya creación se sitúa durante el periodo de la Edad Media; y los jardines de Sabatini que se realizaron durante el siglo XX.

En los jardines del Campo del Moro, se ve aún la trampilla de la boca de un pasadizo que unía los jardines con la estación de Príncipe Pío y la Casa de Campo, y un segundo túnel, hoy cegado y sepultado a causa de las obras de soterramiento de la M-30.

Vas a seguir por esta calle, todo recto hasta salir a la Plaza de Oriente, ten cuidado y mira bien que no vengan coches.

Plaza de Oriente

En la Plaza de Oriente parece que el tiempo se detiene y nos hace viajar al pasado. Es rectangular y está rodeada por imponentes edificios monumentales como el Palacio Real al oeste, el Teatro Real al este y al norte el Real Monasterio de la Encarnación.

La plaza tiene una historia muy curiosa y debe su origen al “Rey Plazuelas”, que se trataba nada más y nada menos de José I Bonaparte, hermano de Napoleón Bonaparte, al que le encantaba tirar edificios para construir enormes plazas.

Pero su apodo más conocido era el de “Pepe Botella”, Pepe, que es la abreviatura de José y Botella, porque tenía siempre una en la mano.

En el centro tenemos la primera estatua ecuestre con el caballo erguido a dos patas que representa a Felipe IV. Los artistas que colaboraron en la obra se basaron en dos retratos con diferentes perspectivas del rey pintados por Velázquez. Gracias a las indicaciones científicas de Galileo Galilei, el artista Pietro Tacca pudo llevar a cabo la escultura apoyando todo el peso en las patas traseras del caballo y disimuladamente, en la cola.

La obra se finalizó en 1640 y fue erigida primero en el paseo del Retiro. Pero la reina Isabel II ordenó su reubicación a esta plaza.

Esta plaza ha sido sometida a numerosas remodelaciones, la última fue en 1997 cuando decidieron quitar el tráfico de coches que la atravesaba. Por aquí pasaba la M-30, la primera circunvalante de la ciudad. Pero construyeron túneles por debajo para que pasara por debajo del palacio.

Vas a salir de la Plaza de Oriente para desviarte un poco hacia el Real Monasterio de la Encarnación. Atraviesa los Jardines del Cavo Noval, situados a la izquierda, y saldremos a la calle de San Quintín. Haciendo esquina, encontraremos el monasterio.

Real Monasterio de la Encarnación

El monasterio de la Encarnación es el mejor ejemplo de la arquitectura de la época de los Austrias y es posterior al Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Fue fundado en 1611 por los Reyes Felipe III y Margarita de Austria-Estiria. Construido por deseo personal de la reina y no posiblemente por su admiración o envidia del Monasterio de las Descalzas Reales, que mandó realizar la Princesa Juana de Portugal.

La reina Margarita mandó levantar este convento con características similares y en las proximidades del Alcázar, quedando ambos unidos por un pasadizo. Como les gustaban los pasadizos en aquellas épocas.

Pero la pobre reina Margarita no pudo ver terminada la obra porque falleció dando a luz al octavo hijo del rey Felipe III. Este la acabo dedicado a la memoria de su madre fallecida.

En este monasterio se guarda como reliquia una ampolla con la sangre del mártir San Pantaleón, que murió decapitado en el siglo III.

Normalmente, está en estado sólido, pero cada 26 de julio, en la víspera del día en el que San Pantaleón fue decapitado, empieza un misterioso proceso y la sangre se vuelve líquida para el 27 en la celebración del aniversario.

Si esto ocurre, se asegura que podemos estar tranquilos, pero si no fuese así y la sangre permaneciera sólida, sería una señal de que una gran desgracia se avecina, como ocurrió algún año.

Una vez visto el monasterio vamos a ver el Teatro Real o la Ópera, para ello coge la calle de Arrieta, todo recto, pero antes, una vez que hayas cruzado, a la izquierda nos cruzaremos con la Real Academia Nacional de Medicina Española.

Real Academia Nacional de Medicina

La Real Academia Nacional de Medicina Española en Madrid, una institución con más de tres siglos de historia dedicada al avance médico y científico. Fundada en 1733, el majestuoso edificio no solo es un testimonio arquitectónico, sino también un centro activo de investigación y educación médica.

Aquí, expertos médicos contribuyen al progreso científico, organizando eventos de renombre y albergando una biblioteca excepcional que abarca valiosos textos médicos a lo largo de los años. Una curiosidad notable es que esta academia fue el escenario donde se describió por primera vez la enfermedad de Chagas en 1909, destacando su importancia histórica.

Seguimos por esta calle para llegar al Teatro Real o la ópera, situado en la plaza de Isabel II.

Teatro Real

El Teatro Real cuenta con una programación muy amplia que va por temporadas anuales y tocan diferentes disciplinas como ópera, danza, conciertos, recitales, flamenco, festivales de música y teatro júnior. Y es que aquí en Madrid es imposible aburrirse.

La construcción se remonta a 1818, con el reinado de Felipe VI.

El teatro hace esquina con la “Calle del arenal”, que es donde podemos ver una estatua de Isabel II. Durante el reinado musulmán, justamente en este mismo emplazamiento había un foso donde tiraban a los muertos, e Isabel II, ya en 1850, decidió rellenarlo con arena para poder continuar con el proyecto de construir el teatro encima.

Si miramos la planta de los planos del teatro o usando Google Maps, veremos que tiene una forma de ataúd. Este diseño fue idea de la reina como recuerdo de todas las personas que quedaron sepultadas debajo el edificio.

Este teatro se hizo muy famoso hasta 1925, en que cerró sus puertas debido a un derrumbe. En 1997 lo inauguraron sus majestades los reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía.

Estatua de Isabel II

En la plaza de Isabel II tenemos una estatua dedicada a la reina que tuvo que empezar a gobernar desde los 3 años tras la muerte de su padre Fernando VII.

Se la conocía como “la de los tristes destinos” o “la reina castiza” y hasta los 13 años gobernó su madre María Cristina de Borbón, ante la oposición de su tío, el infante Carlos María Isidro de Borbón.

Normalmente, a lo largo de la historia, suele haber mucha oposición a la entrada de un nuevo gobernante, pero en esta ocasión, no les faltaba razón.

La vida de esta reina dio mucho de qué hablar, ya que decían que tenía una vida impropia de una reina, primero que si se acostaba a las cinco de la mañana y se levantaba pasadas las dos de la tarde. Por otro lado, decían que era una caprichosa y débil de cara a sus amoríos.

También la tildaron de tonta, porque según sus profesores, tenía la caligrafía muy “basta” para la época y porque se le daban mal las matemáticas.

Pero lo fuerte viene ahora, porque una de las personas que más se ensañó con ella, fue el Papa Pío IX, quien dijo literalmente que “era prostituta, pero pía” porque debía de tener una vida sexual muy activa.

No obstante, según varios historiadores y el Premio Nacional de historia de 2011 Isabel Burdiel, nos cuentan que la vida que llevaba Isabel II era una vida normal para la época, y que no fue ninfómana, lo que pasa es que estuvo mal casada.

Escapó a la muerte en varias ocasiones. Una vez fue casi embestida por un toro y en otra la intentó asesinar un cura de la corte.

El recuerdo más cómico que nos queda de las aventuras de nuestra reina es cuando la iban a casar con Francisco de Asís de Borbón. Parece ser que era bien sabido que era homosexual. Cuando la reina se enteró de que debía esposarlo, gritó a los cuatro vientos “no, con Paquita, ¡no!!”.

Después de conocer a la que posiblemente se haya convertido en nuestra reina favorita, continuamos nuestro camino hacia el Monasterio de las Descalzas Reales, nuestra siguiente parada, seguiremos por la Calle del Arenal y luego subiremos unos metros por la calle de San Martín hasta llegar a la plaza de las Descalzas Reales.

Monasterio de las Descalzas Reales

Una vez visto el Monasterio de la Encarnación ya podemos hacer la comparación y entender por qué la reina Margarita quería tenía envidia y quería hacer uno igual al que tenemos delante, el Monasterio de las Descalzas Reales.

Este lugar tiene una historia fascinante que se remonta al siglo XVI. El monasterio fue construido por Antonio Sillero y posteriormente, por Juan Bautista de Toledo entre 1559 y 1564. En sus orígenes fue un monasterio para las Clarisas.

El Monasterio de las Descalzas Reales es un edificio de estilo renacentista plateresco. Tiene su origen en un viejo palacio que fue reconvertido en convento por deseo de Juana de Austria, hija de Carlos I y hermana de Felipe II, ambos de la dinastía de los Austrias.

Lo que hace que este sitio sea especial es que ocupa el antiguo palacio donde solían vivir el emperador Carlos I e Isabel de Portugal, de hecho, en 1535, nació aquí su hija, doña Juana de Austria. De aquel palacio se conserva la puerta plateresca, el zaguán, la escalera y el patio con columnas de granito. Además, en su interior alberga una iglesia, las dependencias conventuales y un huerto.

Este lugar fue el hogar de doña Juana y el de su hermana María, una emperatriz viuda que pasó sus últimos años de vida aquí. Juana descansa en una capilla, inmortalizada en una escultura funeraria realizada por Pompeyo Leoni.

Al explorar el interior de este monasterio, encontrarás frescos del siglo XVII en la escalera y en la Capilla del Milagro. Pero lo que realmente destaca son los tapices tejidos en Bruselas basados en diseños de Rubens, que representan la Apoteosis de la Eucaristía. Estos tapices fueron encargados por la Infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II y Gobernadora de los Países Bajos.

Fue declarado bien de interés cultural por el edificio en sí y por el museo que alberga. Además, el Vaticano emitió una orden para que dejase de ser convento de clausura, permitiendo la visita de martes a sábado en el horario estricto.

Actualmente, sigue habitado por monjas clarisas franciscanas que cuidan tanto del monasterio como de un huerto de tamaño considerable que hay en su interior, plantan flores y cultivan hortalizas, es un pequeño oasis, que debido a cómo está el precio del suelo por metro cuadrado, podrían ser los productos más caros del mundo.

Entre marzo de 2020 y diciembre de 2021, en tiempos de pandemia, se cerró al público para aprovechar y hacer obras. En este tiempo se renovaron ocho salas, se restauraron 50 obras, se incorporaron piezas procedentes de la clausura y se instaló un nuevo sistema de iluminación led. Todo con el objetivo de hacer la visita más enriquecedora. Por eso ahora interesa más que nunca conocerlo por dentro.

Para llegar al siguiente punto que es la Iglesia de San Ginés, es supersencillo, tienes que volver por la calle de San Martín e incorporarte de nuevo a la Calle de Arenal, justo en ese cruce, gira a la izquierda unos pocos metros y llegarás a la Iglesia de San Ginés.

Cortylandia

Iglesia de San Ginés

La iglesia de San Ginés es uno de los templos más antiguos de Madrid, y eso que la capital cuenta con innumerables construcciones religiosas y es como un museo, ya que alberga obras de los artistas, Alonso Cano, El Greco, José Adams, Villabrille y Salvatierra.

Además, destacan sus impresionantes capillas, sus esculturas y su elaborada sacristía.

Por esta iglesia han pasado muchas personas influyentes dentro del panorama español. En ella fue donde se casó el famoso poeta español Lope de Vega, donde fue bautizado el escritor del siglo de oro, Francisco de Quevedo, e incluso se ha llevado a cabo el funeral del sacerdote español Tomás Luis de Victoria.

Es uno de los templos más antiguos que se encuentra curiosamente en el número 13 de la calle del Arenal, es por su numeración que le puede venir la tradición maléfica.

Cuenta la historia que en 1353, entraron en la iglesia unos ladrones para robar todos los ornamentos valiosos. Centrados en hacer su tarea rápidamente, no se dieron cuenta de que había allí un señor muy mayor rezando que en cuanto se dio cuenta del delito los amenazó con delatarlos si continuaban con el saqueo.

Al parecer, los delincuentes mataron al pobre señor y le cortaron la cabeza. El asesinato causó un gran revuelo y el rey juró venganza.

Dicen que en los alrededores sentían la presencia de este ente sin cabeza que les perseguía por la zona. Porque según dice la tradición, los fantasmas se pasean entre los vivos cuando han dejado algo pendiente por hacer en vida.

Es por ello que se interpretó como un aviso de la importancia de resolver este crimen. Ante la falta de culpables, el rey mandó ejecutar a dos infieles, pero todos pensaron que el monarca se había equivocado, pues el fantasma volvió a aparecer.

A día de hoy nadie asegura haberse cruzado de nuevo con este fantasma, pero su historia y leyenda perduran en el tiempo después de casi 700 años.

Para llegar al punto sorpresa y punto final, tenemos que rodear la iglesia de San Ginés por la derecha y meternos por una callecita que hay justo detrás.

Chocolatería San Ginés

Esperamos que no te haya costado mucho encontrar este lugar tan encantador.

La chocolatería de San Ginés tiene el mejor chocolate con churros de todo Madrid.

El local se construyó en 1890 para que fuera un mesón y una hospedería, pero en 1894 se convierte en establecimiento para la elaboración de churros con la técnica tradicional llamada “a hombro”.

Durante el período de la Segunda República, debido a su ubicación entre pasadizos, se rebautizó popularmente con “La Escondida”.

Actualmente, la chocolatería se ha extendido, abriendo varios locales por la ciudad, pero, lo que no te vas a esperar, es que en 2010 abrió una churrería en el famoso barrio de Shibuya, en Tokyo, Japón, porque sorprendentemente, el chocolate con churros tiene una popularidad enorme en Asia.

Hemos llegado ya al final de nuestro tour, desde este punto puedes volver a la plaza mayor siguiendo la calle de Santiago hasta encontrarte con la Calle Mayor hasta la Calle de Ciudad Rodrigo, que te llevará directamente a la plaza.

Si lo que quieres es volver a la Puerta del Sol, sigue por la Calle de Santiago y sigue la Calle Mayor sin desviarte, acabarás llegando al punto de inicio del tour.

Esperamos que te haya gustado mucho el tour, pero sobre todo, que te hayas llevado un pedacito de la historia más curiosa del Madrid de los Austrias.

Si te ha gustado este tour, te recomendamos probar el tour de Madrid Clásico, y si eres de los que prefieren leyendas y misterios, te recomendamos el tour del Madrid Nocturno.

Madrid Centro
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